Muro de Berlín: Así contó La Voz la caída del Muro

Los berlineses se gastaron el dinero en chocolate, cítricos y prostitutas


La Voz

La caída del Muro de Berlín. La primera imagen con la que se relaciona este acontecimiento es con la de una masa de berlineses impacientes agrupados en improvisadas cuadrillas, armados con un pico a compartir por cada 40 manos, desmenuzando el poderoso bloque de hormigón de más de tres metros de altura. Pero la verdadera caída del muro se produjo un día antes, un 9 de noviembre de 1989, y se decidió desde un sobrio despacho de la RDA, donde se decidió la apertura de los puestos fronterizos, escenificada por Günter Schabowski en rueda de prensa. «Alemania del Este abre sus fronteras», fue el titular de La Voz de Galicia para informar a sus lectores de un acontecimiento histórico. La caída del Muro de Berlín simboliza el fin de la Guerra Fría y el colapso del comunismo, que en poco tiempo quedaría relegado a las páginas de los libros o a un puñado de peculires regímenes desperdigados por el planeta.

Los prostíbulos llenos

Alemania del Este se vaciaba (en un solo día se solicitaron tres millones de visados para salir del país) y Berlín se había transformado en una improvisada verbena. Agotados los cítricos, plátanos y otras frutas tropicales, y el chocolate. Y los prostíbulos, a tope: «También Hamburgo se encuentra abarrotado de visitantes del otro lado con curiosidad por conocer el famoso barrio portuario de San Pauli, con sus centros eróticos, cabarets y salas de fiesta. En la calle de Reeperbahn las prostitutas están haciendo en noviembre su agosto y la propia policía admite que muchos de los recién llegados gastan aquí sus primeros marcos occidentales, en un ambiente desconocido en su país», recoge una crónica de La Voz.

Picos, martillos y violoncelos

A los picos y a las palas de los berlineses se sumaron las excavadoras y los bulldozers de los obreros. Y Rostropovich aportó su música. El violoncelista ruso hizo sonar su instrumento para contribuir a la demolición del Muro de Berlín. El director de la orquesta sinfónica nacional de Washington acudió al Checkpont Charlie (en la actualidad uno de los puntos más turísticos de la capital alemana) «parecía emocionado tanto por la caída del Muro como por el ambiente festivo y de alegría».

¿Y qué pasaba en Galicia?

Mientras, a 2.651 kilómetros, también se emocionaba otro de los grandes genios del siglo XX en la Cultura. En este caso, de las Letras. El escritor gallego Camilo José Cela «no pudo reprimir la emoción durante el recorrido que realizó por las calles de Padrón». Acababa de ganar el Nobel. Además del recibimiento a Cela en su villa natal, otras de las informaciones que se destacaron en la primera de la edición de La Voz del 11 de noviembre de 1989 fueron el aumento del paro en España (2.430.000 desempleados), el secuestro de cuatro pescadores gallegos en Mozambique o la presencia de tormentas en territorio gallego.

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