Las relaciones entre EE.UU. e Israel, en mínimos históricos

El motivo principal del enfriamiento de las relaciones es la insistencia de Netanyahu de proseguir con su política de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este


Las relaciones entre Estados Unidos e Israel atraviesan un punto crítico y tienen visos de empeorar después de las elecciones legislativas de la semana que viene en Estados Unidos, tras un artículo de The Atlantic que ha generado un profundo enfado en el Gobierno israelí al recoger las palabras de un anónimo funcionario norteamericano que llama «cagón» al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo que ha obligado al secretario de Estado de EEUU, John Kerry, a pedir disculpas en su nombre.

El motivo principal del enfriamiento de las relaciones es la insistencia de Netanyahu -también descrito por fuentes anónimas de la Administración de EEUU como «miope», «reaccionario», «obtuso», «pomposo» y «Aspergeriano»- de proseguir con su política de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, lo que ha arruinado todas las perspectivas de una solución de paz negociada con los palestinos.

«Lo que sucede con Bibi (el apodo de Netanyahu) es que es un cagón», explicó este funcionario, del que solo se da a conocer que ostenta un alto cargo en la Administración Obama. «Lo bueno es que le da miedo iniciar una guerra, lo malo es que no tiene intención en absoluto de alcanzar un acuerdo ni con los palestinos ni con los estados árabes suníes».

La valoración no puede ser más negativa, sobre todo en comparación con los precedentes en el cargo. «Ni es Isaac Rabin, ni es Ariel Sharon, ni desde luego es Menachem Begin. No tiene agallas», según este funcionario, cuyas declaraciones son ratificadas por otro diplomático estadounidense, también bajo el anonimato.

La decepción del Gobierno estadounidense con Netanyahu no solo se aplica a la cuestión palestina, sino también al conflicto abierto con Irán por el programa nuclear de la república islámica. Desde hace años, Netanyahu, convencido de que Irán estaba desarrollando una bomba nuclear, lleva jugando con la idea de lanzar un ataque preventivo contra Irán. «Ahora», han opinado estos diplomáticos, «se tiene la sensación de que Bibi se está marcando un farol, no como Begin en Osirak», han declarado en relación al ataque ordenado por el entonces primer ministro contra un reactor nuclear en Irak en 1981.

Relación especial

Durante los últimos meses, Estados Unidos e Israel se han enzarzado en una velada lucha de insultos, seguidos de inmediatas declaraciones de disculpas y matizaciones, rematadas con un elogio de la relación especial que desde hace décadas mantienen ambos países. Ello no quita, por ejemplo, que el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, calificara a Kerry de «obsesivo» y «mesiánico», o criticara la «debilidad» de la política exterior estadounidense.

«Lo que nos resulta confuso», respondió la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, «es por qué el ministro Yaalon sigue haciendo declaraciones que no representan con exactitud ni el alcance ni la profundidad de la relación entre Estados Unidos e Israel».

Como sucediera anteriormente, la Casa Blanca ha reaccionado en esta última crisis repudiando cualquier tipo de lenguaje obsceno contra el Gobierno israelí. En el caso concreto del artículo de 'The Atlantic', el secretario de Estado, John Kerry, desmintió primero que fuera él quien realizó estas declaraciones, que tachó de «desgraciadas, inaceptables y dañinas».

Los republicanos emplearon estos comentarios para descargar munición contra Obama, comenzando por el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien condenó «la retórica de desprecio efectuada por la administración, cuyo tono lo marca el presidente Obama, que o aprueba esta clase de insultos o no, así que más vale que ponga su casa en orden».

Analistas israelíes

Y, sin embargo, analistas de los principales programas de televisión israelíes coinciden en que las relaciones entre las administraciones de EEUU e Israel son extremadamente malas.

Un analista del canal 10 de la televisión israelí, por ejemplo, destacó el «asco sin precedentes» que domina el ambiente entre ambos Gobiernos. El ex embajador israelí en EEUU Itamar Rabinovich llegó a declarar al portal Walla! que las relaciones nunca habían pasado por un momento tan negativo. «No es que se hayan quitado los guantes, es que los han tirado a la basura», ha declarado.

«Antes, las crisis entre nosotros y Estados Unidos partían de un único tema, cuando por ejemplo el presidente Eisenhower obligó a Ben-Gurion a retirarse del Sinaí en 1956, pero ahora se trata de una combinación de desacuerdos sobre prácticamente cualquier aspecto de la región, por no mencionar las horribles relaciones personales entre ambos líderes», hizo saber Rabinovich, para quien esta situación «no tiene precedentes».

De la misma opinión se mostró el también ex embajador Danny Ayalon, particularmente en lo que se refiere a las fricciones de carácter entre Obama y Netanyahu. «Las relaciones entre primer ministro (de Israel) y presidente (de EEUU), algo que considero de importancia suma, jamás se han encontrado en un momento como este».

«Lo que estamos viendo ahora mismo --asco personal, mofas, sórdidas filtraciones mutuas-- son cosas que jamás han ocurrido en el pasado», ha añadido Ayalon en comentarios recogidos por el medio hebreo 'Arutz Sheva'.

Contragolpe de EE.UU.

El artículo de The Atlantic culmina con un tono admonitorio: la posibilidad de que Estados Unidos comience en los próximos meses a criticar de forma más abierta la actual política israelí en Oriente Próximo, conforme la Autoridad Palestina acelere su programa para conseguir el reconocimiento internacional.

Y si bien nadie cree que Estados Unidos vaya a permitir que el Consejo de Seguridad --donde tiene derecho de veto-- apruebe el reconocimiento total de Palestina, no se descarta que Washington presente un plan unilateral para alcanzar una solución de paz que comprenda dos estados, el israelí y el palestino, conviviendo de manera conjunta, lo que supondría un tremendo golpe a las aspiraciones diplomáticas de Israel, que solo ha defendido la negociación directa, sin la intervención de terceros, como único mecanismo de paz.

Las fronteras de este estado palestino, «para horror de Netanyahu», apunta el artículo, estarían basadas en los límites de 1967 --lo que incluirían a actuales asentamientos israelíes en Cisjordania. Para Netanyahu se abre un periodo clave que comenzará tras las elecciones legislativas en EEUU de la semana próxima, que darán el pistoletazo de salida a la recta final del último mandato de Obama, quien podría aprovechar para cerrar su estancia en la Casa Blanca con un impulso definitivo y personal a la paz en Oriente Próximo, guste o no a los israelíes.

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