Federica Mogherini: Joven, socialista, mujer y del sur: la renovación

c. p. bruselas / corresponsal

INTERNACIONAL

01 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Es joven, es socialista, es mujer y es del sur. Si hay que poner rostro al nuevo equipo de Juncker, es el de la sucesora de Catherine Ashton al frente de la diplomacia europea, la italiana Federica Mogherini. Todo un símbolo del relevo generacional que llama a las puertas de Europa y que Juncker ha querido escuchar.

Tiene 41 años, es carismática y atesora un buen currículum: «Es algo raro en la política italiana. Ella llegó a donde está por sus propios méritos», la describe la diputada italiana Chiara Moroni en European Voice. La joven romana, antigua miembro de las juventudes comunistas, pisa fuerte y no duda en plantar cara. En las primarias italianas del 2013 le espetó por Twitter al actual primer ministro, Matteo Renzi, que «necesitaba estudiar mucho más la política exterior».

A pesar de contar con amplio apoyo político, en los círculos diplomáticos se han vertido multitud de críticas a su candidatura y posterior elección. Mogherini fue la apuesta personal de Renzi, que ya la había colocado al frente de la cartera de Exteriores en su país. El italiano presionó a Juncker y a sus socios para que le concediesen el puesto de Alta Representante. Su perfil no ha pasado inadvertido para muchas capitales del este que pusieron sus ojos en ella de inmediato. Polonia y los países Bálticos la acusan de mantener lazos estrechos con Moscú y de mantener una actitud «pro Kremlin». La italiana, lejos de defenderse, reconoce que no es partidaria de una solución militar al conflicto que se desarrolla en Ucrania tras la invasión rusa. Además, exigió a algunos países de la Unión que respetasen «a las minorías rusas de sus territorios».