De niña analfabeta a líder ecologista afín a las élites


Antes de ser candidata a presidenta, Marina Silva fue ministra de Medio Ambiente con Lula, diputada y también sindicalista. Pero mucho antes fue una niña con malaria, negra, pobre, desahuciada tres veces por los médicos y analfabeta hasta los 16 años, que recolectó caucho en la Amazonía, limpió casas y se hizo novicia imbuida por la Teología de la Liberación. A sus 56 años, graduada en Historia y reconocida internacionalmente por su trabajo ambientalista, Silva lucha por arrebatarle la presidencia a la exguerrillera Dilma Rousseff, con quien compartió militancia en el Partido de los Trabajadores hasta su abandono, en el año 2009, por problemas de «ideales y principios». Silva se presenta ahora como representante de una tercera vía, alternativa al PT y al PSDB, hegemónicos en Brasil, que conduzca al país hacia un desarrollo sostenible sin retroceder en las conquistas sociales (estabilidad económica y drástica reducción de la pobreza) lideradas por Lula y Rousseff. Favorita de la élite y conservadora en temas como el derecho al aborto, aboga por la disciplina fiscal y la independencia del Banco Central.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

De niña analfabeta a líder ecologista afín a las élites