Salmond aún no descarta declarar la independencia de forma unilateral

Afirma que se puede llegar a ella si su partido logra la mayoría absoluta


londres / e. la voz

Cuando parecía que todos los partidos en el Reino Unido habían aceptado de forma el resultado del referendo de Escocia, su ministro principal, Alex Salmond, dio ayer la sorpresa. En una entrevista al principal periódico escocés, The Scotsman, dejó claro que la votación de la semana pasada es «solo una de las posibles rutas» que pueden adoptarse para lograr la independencia.

El aún responsable del Partido Nacionalista escocés (SNP) agregó que, si el Parlamento de Edimburgo recibe más poderes y autonomía, se llegaría a situación en la que serían «independientes en todos los sentidos, menos en el nombre, y entonces solo nos quedaría declarar nuestra independencia». Recalcó que muchos países en el pasado «procedieron a través de esta ruta».

Salmond no descarta así una declaración unilateral de independencia si su partido gana por una holgada mayoría en las elecciones previstas para 2016. Unas palabras que contrastan con las que pronunció el primer ministro británico, David Cameron, quien había dicho que el debate independentista estaba cerrado «para la siguiente generación o quizá para siempre».

Las reacciones a las palabras de Salmond no se hicieron esperar. Frente a los apoyos de otros miembros de su partido, como Jim Sillars, recalcando que «la independencia permanece en la agenda todavía», el jefe del Partido Laborista escocés, Johann Lamont, le pidió que no desoyera la voz del electorado y consideró la postura «fundamentalmente antidemocrática y un insulto a la población de Escocia».

Por su parte, el profesor de leyes públicas de la Universidad de Glasgow, Adam Tomkins, recordó a Salmond que una declaración unilateral de independencia «será ilegal y una locura».

Tras el anuncio del viernes del primer ministro de dar más autonomía, no solo a Escocia, sino también a Gales e Irlanda del Norte, nadie parece estar contento. Los ingleses no se ven representados, mientras que los laboristas ven el plan con malos ojos, ya que creen que es un asunto constitucional serio que tiene que ser tratado en una convención.

Presión para David Cameron

Por ello, a las afueras de Londres, el conservador Cameron intentó apagar los fuegos abiertos con una reunión a puerta cerrada con varios diputados conservadores, a la que también se sabe que acudió el exministro de Asuntos Exteriores William Hague, a quien Cameron encargó el estudio de una posible autonomía para Inglaterra.

La presión para Cameron va en aumento. Ayer 23 ciudades pequeñas inglesas, entre las que se encuentra Derby y Portsmouth, publicaron una carta exigiendo un mayor control de sus gastos e impuestos. «Es una oportunidad extraordinaria para descentralizar el poder», reconoció el portavoz laborista, Hilary Benn, quien advirtió de los grandes obstáculos para conseguirlo.

Desde Manchester, donde se celebra el congreso anual del Partido Laborista, el ministro principal de Gales, Carwyn Jones, recordó que el futuro que se ha prometido para Escocia debe ser cumplido, no solo con autonomía para Escocia, sino para todos. En su opinión, se puede tener un Reino Unido «mejor y más justo» con una estructura de Gobierno moderna.

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