Un taxista inglés atraído por el drama de los refugiados sirios

Aparcó su trabajo para ser voluntario en un campo de refugiados


Redacción / la Voz

El británico Alan Henning, el cuarto rehén amenazado de muerte por los yihadistas, aparcó su trabajo de taxista para ser voluntario en un campo de refugiados sirios. Después de ayudar a unos amigos musulmanes a recaudar dinero para comprar equipos médicos para un hospital de la ciudad siria de Idlib, insistió en unirse al convoy en lugar de pasar la Navidad con su esposa y dos hijos adolescentes en su casa de Eccles, un suburbio de Salford, en el área metropolitana de Manchester. Muchos le recomendaron no ir por lo peligroso que resultaba, pero él insistió.

Sus amigos lo describen como «un gran hombre, con un gran corazón» y lo apodan Gadget por ser un manitas con los artilugios tecnológicos, según recoge de The Guardian y Daily Mail. La BBC lo filmó en la vecina ciudad de Bolton en diciembre del 2013 cuando ayudaba a cargar el convoy de ayuda junto con otros ocho voluntarios y la Sociedad Árabe Unida. Al periodista del canal público le contó que nunca había sido cooperante, pero que sintió una atracción irremediable por volver a Siria tras un primer viaje en marzo. «Alan es un tipo increíble. Es mi mejor amigo y rezó por él», contó a The Bolton News el taxista Kasim Jamel, que viajó con él a Siria. «Hasta se hizo un gran tatuaje en el brazo con Ayuda para Siria». Fue capturado solo 30 minutos después de cruzar de Turquía a Siria el 20 de diciembre del 2013. El ministro Philip Hammond dijo que no puede lanzar una operación de rescate «porque no sabemos dónde está». «Si lo supiéramos, la historia sería diferente».

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