«Los cinco de Cambridge» eran unos espías borrachos incapaces de guardar secretos

Un archivo desclasificado hoy descubre algunas «pifias» de estos estudiantes infiltrados de la KGB

Donald Maclean.Donal Maclean
Donal Maclean

Ante el auge del fascismo europeo en las primeras décadas del siglo XX, muchos estudiantes decidieron afiliarse a partidos comunistas para combatir las ideas políticas autoritarias que amenazaban el viejo continente. Sin embargo, otros jóvenes idealistas prefirieron combatir el fascismo con mayor discreción, y optaron por ayudar a los estados comunistas como la URSS enviando documentos confidenciales robados a sus propios paises.

Uno de los grupos de espionaje más célebre fue el conformado por los llamados «cinco de Cambridge», jóvenes británicos que espiaron para la antigua Unión Soviética, y que según unos documentos divulgados hoy, eran considerados por sus contactos soviéticos como unos borrachos incapaces de guardar secretos.Las revelaciones sobre estos famosos espías, que pasaron a los soviéticos información confidencial durante la II Guerra Mundial y después del conflicto en plena Guerra Fria, están contenidas en el llamado archivo Mitrojin, elaborado por el comandante ruso Vasili Mitrojin y sacado de su país en 1992, cuando decidió desertar al Reino Unido.

Después de permanecer en un lugar secreto, el Centro de Archivos Churchill, de la Universidad inglesa de Cambridge, divulgó hoy por primera vez parte del contenido de estos importantes documentos reunidos por Mitrojin durante los 12 años que trabajó para los servicios secretos soviéticos KGB antes de desertar. Entre los textos más interesantes figuran los relacionados con los perfiles de los más de 200 británicos que espiaron para la URSS. En ellos figuran miembros de los «cinco de Cambridge», también conocidos como el «círculo de Cambridge», formado por cinco estudiantes del prestigioso Trinity College de la Universidad de Cambridge e identificados como Anthony Blunt, Kim Philby, Donald Maclean, Guy Burgess y, supuestamente, John Cairncross.

Después de ser reclutados en los años treinta del siglo pasado, el grupo ocupó puestos destacados en el Ministerio de Asuntos Exteriores, el MI5 (servicios de contraespionaje) y el llamado por entonces Servicio de Inteligencia Secreta (SIS, espionaje externo), más conocido actualmente como MI6.

En unas de las referencias, Mitrojin señala que Burgess era un hombre que «estaba constantemente bajo la influencia del alcohol», lo que le causaba problemas a la hora de conservar secretos. «Una vez cuando salía del pub, se le cayó al suelo uno de los documentos que había sacado del Foreign Office», señala el archivo divulgado hoy, y redactado en ruso.

En el caso de Maclean, las notas lo describen como un hombre que «no era bueno para mantener secretos» porque al igual que su compañero estaba «constantemente borracho», y al parecer llegó a contarle a una amante su trabajo como doble agente. Al mismo tiempo, los archivos revelan el alcance del daño ocasionado por este grupo al Reino Unido puesto que llegaron a pasar a los soviéticos cientos de documentos secretos del Gobierno. En el caso de Burgess, éste entregó al KGB más de 389 papeles considerados muy confidenciales -«top secret»- en los primeros seis meses de 1945, junto con otros 168 en diciembre de 1949.

De los «cinco de Cambridge», tal vez el más conocido es Philby, el doble agente que consiguió burlar durante décadas a los servicios secretos británicos al pasar información a los soviéticos. Antes de que terminara la II Guerra Mundial, Philby -quien con el tiempo desertó a la URSS- ocupó la dirección de la sección antisoviética del SIS, responsable de las operaciones contra la URSS al mismo tiempo que trabajaba como espía del KGB.

Mitrojin era responsable de archivar datos del área de inteligencia extranjera en la sede del KGB, por lo que tenía pleno acceso a miles de archivos sobre la red mundial de espías y las operaciones que hacían en el exterior. Sin embargo, con el tiempo Mitrojin se sintió desilusionado con el Partido Comunista y empezó a copiar datos de los archivos que consideraba podían ser de vital importancia. Su decisión de abandonar su país en 1992 fue valorado por los británicos porque les permitió conocer el alcance de las operaciones soviéticas que se hicieron durante la guerra fría.

Mitrojin quería que sus archivos pudieran ser vistos por el público, por lo que tras su muerte en 2004 su familia trabajó con los archivos Churchill de Cambridge para hacerlo posible.

Si bien algunos de los textos permanecen como «clasificados», el contenido de 19 de las 33 cajas de este archivo puede ser visto desde hoy en ese centro de la Universidad de Cambridge.

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