Los euroescépticos escenifican su desprecio a la UE

Se pusieron de espaldas en sus escaños mientras sonaba el himno europeo


Bruselas / E. La Voz

El socialdemócrata Martin Schulz revalidó ayer en Estrasburgo su cargo como presidente del Parlamento Europeo, un hecho sin precedentes en la historia de la Eurocámara. El veterano político alemán contó con el apoyo de sus compañeros de partido y los votos procedentes de las filas conservadoras y liberales. En total, 409 eurodiputados de los 751 que componen el nuevo hemiciclo. Esta cifra le permitió derrotar a sus otros tres contrincantes. Entre ellos, el candidato español de la Izquierda Unitaria, Pablo Iglesias, quien obtuvo 51 votos.  

El acuerdo estaba apalabrado. La alianza tripartita para repartirse los principales puestos institucionales de la Unión Europea permitirá al popular Jean-Claude Juncker acceder a la presidencia de la Comisión, mientras que el socialista Schulz retoma su trabajo en el Parlamento para dos años y medio, antes de que los conservadores tomen el relevo. Los liberales por su parte, tendrán vicepresidencias estratégicas de la Eurocámara y todavía optan a colocar a alguno de sus líderes, como el primer ministro holandés, Mark Rutte, al frente del Consejo Europeo.

La nueva legislatura se presenta interesante, pues las elecciones europeas dieron un vuelco a la composición de la Eurocámara en mayo. La mitad de los parlamentarios son recién llegados. Será todo un reto para Schulz, quien deberá lidiar además con la bancada de euroescépticos, más abultada tras los comicios.

De espaldas durante el himno

No parecía amedrentado Schulz por ello: «Tenemos una mayoría aplastante proeuropea en el Parlamento», advirtió. Pero los eurófobos prometen polémica. Ayer mismo escenificaron ante el resto del hemiciclo una muestra más del desprecio que guardan hacia las instituciones de la Unión Europea dando la espalda al hemiciclo mientras la Filarmónica de Estrasburgo interpretaba el himno europeo. Entre ellos, la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, y el controvertido británico del UKIP, Nigel Farage.

Sin embargo, el alemán tiene experiencia batallando con este sector de la Eurocámara. Lo ha hecho durante los dos últimos años y medio, en los que ha soportado todo tipo de acusaciones, desde «intolerante» a «antibritánico». El mayor problema será explicar a los ciudadanos su alianza con los conservadores, tras meses de batalla y críticas a las políticas de los populares.

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