China agradece al Gobierno sus esfuerzos por cerrar el caso del genocidio en el Tíbet

La reforma judicial llevó a la Audiencia Nacional a archivar el caso por el supuesto genocidio, entre cuyos imputados se encontraba el expresidente Jiang Zemin

Colpisa
Madrid

El Gobierno chino no dejó pasar ni 24 horas para felicitar a España tras el archivo de la causa contra varios exdirigentes chinos por el supuesto genocidio en el Tíbet, entre ellos el expresidente Jiang Zemin.

La Audiencia Nacional acordó el lunes cerrar esta causa y la de la persecución a los seguidores del grupo religioso Falun Gong por las autoridades chinas al valorar que ninguna de las dos se ajustan a los requisitos para aplicar la justicia universal que recoge desde marzo la reforma impulsada por el PP en el Congreso.

A través de una portavoz de su ministerio de Asuntos Exteriores, Pekín agradeció el empeño del Ejecutivo español por mejorar las relaciones bilaterales. «Acogemos con agrado los esfuerzos del Gobierno y sus departamentos competentes. China y España tienen una tradición de amistad y apoyan las preocupaciones del otro», dijo sin reparar lo más mínimo en que la decisión del tribunal es, en teoría, autónoma de los deseos del Ejecutivo.

La dirigente china añadió que su país está dispuesto a trabajar con Madrid «para avanzar hacia una asociación estratégica y completa». La misma portavoz fue la encargada de valorar el pasado febrero la orden internacional de busca y captura emitida contra Jiang Zemin por el juez Ismael Moreno. Entonces afirmó que su país «confiaba en la sabiduría y la habilidad del gobierno español» para tratar este asunto, pese a que la decisión había sido emitida por la Audiencia Nacional. En opinión de los detractores de la reforma de la justicia universal fueron precisamente las acusaciones a los dirigentes chinos y las presiones de este país las que llevaron al Ejecutivo a mover ficha para limitar su aplicación, lo que a la postre puede obligar al archivo de cerca de una decena de causas entre las que se encuentran la muerte de José Causo en Irak o el asesinato de cinco jesuitas españoles en el Salvador en 1989.

«Esto solo ocurre aquí»

Durante la sesión de control al Gobierno en el Senado Mariano Rajoy realizó una encendida reforma de la justicia universal. El jefe del Ejecutivo afirmó que no es racional que España sea el único lugar del mundo en el que se puede juzgar «a cualquier persona que comete actividades delictivas en otros países». «Eso solo ocurre aquí», se quejó el presidente ante la pregunta del senador de la Entesa José Montilla. Rajoy añadió que el Consejo General del Poder Judicial avaló la reforma porque «es sensata y razonable».

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