El secuestro de tres estudiantes judíos eleva la tensión en Israel

Netanyahu y EE.UU. culpan a Hamas, y el Gobierno de Abás pide ayuda internacional par evitar un castigo indiscriminado

Israel decretó toque de queda indefinido, movilizó a reservistas y cerró los accesos a Hebrón.
Israel decretó toque de queda indefinido, movilizó a reservistas y cerró los accesos a Hebrón.
AGENCIAS

El secuestro de tres estudiantes judíos de entre 16 y 19 años el pasado jueves en Cisjordania ha desatado una nueva escalada de violencia entre Israel y Palestina después de que el primer ministro Benjamin Netanyahu responsabilizara «a la gente de Hamás», y la organización islamista reaccionara acusando al mandatario israelí de «sabotear la reconciliación palestina». La crisis pone en serios aprietos el proceso de unidad nacional iniciado el mes pasado por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, con la formación de un Gobierno de coalición entre su partido, Al Fatah, y el movimiento Hamás.

«Esta mañana puedo decir lo que evité decir anoche antes de la ola de arrestos de activistas de Hamás», explicó ayer Netanyahu, dando a entender que no lo hizo para no perjudicar la redada nocturna en la que más de 80 personas fueron detenidas. Pocas horas después, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, aseguraba que existen «varios indicios» de que Hamas está involucrado en el secuestro y ofrecía «apoyo total» a Israel en la búsqueda de los muchachos, estudiantes en una escuela talmúdica.

Toque de queda

El episodio ha lanzado al Ejército israelí a una de las mayores operaciones de los últimos años -ha movilizado a un número indeterminado de reservistas- por aldeas y ciudades palestinas de los distritos de Hebrón y Belén. Miles de soldados y policías participan en la búsqueda, casa por casa. Se han cerrado todos los accesos a la región y se ha impuesto un toque de queda indefinido que entró en vigor a medianoche de ayer. Unos 100.000 palestinos cruzan a diario estos controles para trabajar en Israel, a los que habría que sumar los 30.000 palestinos que trabajan en los asentamientos judíos.

Ante esta ofensiva y después de que un ministro israelí anunciara que «el Estado de Israel atacará con toda su fuerza a Hamas y a los terroristas responsables de este acto», un portavoz del Gobierno palestino, Ehab Bessaiso, pidió ayuda a la comunidad internacional para evitar un posible castigo colectivo de Israel a todo su pueblo. El presidente Abás, que mantiene por ahora un absoluto silencio sobre el caso, es consciente de que si realmente el movimiento islamista, o alguno de sus comandos, está detrás del suceso todos sus esfuerzos para reunificar Gaza y Cisjordania bajo un mismo gobierno podrían irse al traste.

Formado a principios de junio como un Ejecutivo de tecnócratas que debe convocar elecciones generales, el gobierno de unidad que preside Rami Hamdala ha obtenido la bendición de Estados Unidos, la Unión Europea y Naciones Unidas, cuyo secretario general, Ban Ki Moon pidió ayer la liberación de los estudiantes y «máxima contención» por las dos partes.

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