Obama no descarta una intervención aérea para detener a los insurgentes


Nueva York / corresponsal

«Nuestro equipo de seguridad nacional estudia todas las opciones [...]. No descarto nada». Era la respuesta ayer de Barack Obama al fulgurante avance de combatientes yihadistas hacia Bagdad y ante las críticas de los republicanos. El jefe de la diplomacia de EE.UU., John Kerry, añadió que el presidente está dispuesto «a tomar decisiones clave a corto plazo». Sin embargo, se descarta cualquier despliegue de tropas. «No prevemos tropas terrestres, quiero ser muy claro al respecto», declaró el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Las opciones más probables serían ataques aéreos de cazas o drones (aviones no tripulados), que es lo que el primer ministro iraquí ha pedido a Washington en las últimas semanas y a lo que, hasta el momento, Obama se había negado. Ya está de camino la ayuda militar acordada previamente con Irak, que incluye cazas F-16 y helicópteros Apache.

La presión sobre el presidente creció ayer de forma evidente tanto por parte de la prensa como de los republicanos. Varios medios, entre ellos The New York Times y The Wall Street Journal, publicaron que militares estadounidenses que conocen bien la situación en Irak se han mostrado partidarios del envío de drones o, incluso, de fuerzas aéreas para combatir a los rebeldes.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, aseguró que mientras la situación en Irak se deteriora por momentos, Obama «se echa una siesta». Entre tanto, el senador Lindsey Graham aseguró que «otro 11-S se está preparando», ya que en su opinión «los herederos de Al Qaida» tienen ahora Siria y una buena parte de Irak para establecer bases desde las que organizar ataques.

Despedir a todo el equipo

El senador y excandidato presidencial John McCain culpa de la situación actual de Irak a la «precipitación» de Obama por retirar las tropas y a no haber dejado una presencia militar estadounidense que garantizase la estabilidad. Su inacción, dijo, en Oriente Medio ha sido causa directa del desgobierno en Siria e Irak, que ha hecho que en esa zona «haya ahora más concentración de miembros de Al Qaida que en toda la historia».

McCain recomendó al presidente despedir a todo su equipo de seguridad nacional, incluido el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey. Y advirtió que este tipo de crisis se repetirá en Afganistán.

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