El feudo islamista en Egipto castiga a Al Sisi con su indiferencia

Kerdasa saltó a la fama cuando una comisaría de policía fue asaltada y quemada por radicales tras el golpe de Estado que depuso al a Mursi


EFE

En el feudo islamista de Kerdasa, junto a El Cairo, los muros están llenos de pintadas contra el candidato Abdelfatah al Sisi, gran favorito de las elecciones presidenciales que se están celebrando en Egipcio, al que los vecinos han decidido castigar con su indiferencia.

Kerdasa, ubicada a 14 kilómetros al este de El Cairo, está considerada como uno de los feudos históricos de los grupos islamistas egipcios, tanto moderados como yihadistas, y es conocida por la producción artesanal de ropa tradicional egipcia.

«Tu hermano no vino a votar. Dile que venga para que no se enfade Al Sisi...», dice un agente de seguridad privada a un votante en el colegio electoral de Abu Ruash.

En las calles de la ciudad no se ve ni una pancarta de la campaña electoral del candidato izquierdista Hamdin Sabahi y apenas algunas de Al Sisi.

Sin embargo, todavía siguen colgados varios carteles de la campaña de las presidenciales de 2012, en las que triunfó el islamista Mohamed Mursi, depuesto por los militares mediante un golpe de Estado el 3 de julio de 2013.

Kerdasa saltó a la fama cuando una comisaría de policía fue asaltada y quemada por radicales tras el golpe de Estado que depuso al a Mursi.

El dueño de una tienda de bolsas, Salem Abu Yaser, de 44 años, dijo a Efe que no va a votar «porque Al Sisi violó la autoridad con la fuerza y mediante un golpe de Estado».

El comerciante, que no escondió su simpatía por los Hermanos Musulmanes, agregó que el candidato castrense «mató a muchos manifestantes en Kerdasa y en otras ciudades, y pretende establecer un régimen similar al de (el expresidente Hosni) Mubarak».

«No voy a votar, ya voté en las elecciones anteriores y para mí Mursi es el presidente legítimo, aunque sé que no va a volver», apuntó.

Por su parte, Um Mariam, ama de casa de 32 años, precisó que prefirió no votar porque ya lo hizo en las presidenciales de 2012 y «nadie respetó mi opinión».

«¿Por qué voy a votar ahora? ¿Voto después de toda esa sangre de los que murieron?», aseveró.

En los muros exteriores de una pequeña mezquita en el centro de la localidad están colgadas fotos del exmandatario con consignas como «sí a la legitimidad» o «Mursi es mi presidente».

Al ver a periodistas, algunas mujeres y hombres que pasean por la calle hacen con la mano la conocida consigna de Rabea, que consiste en levantar cuatro dedos, salvo el pulgar, y que recuerda a la plaza cairota de Rabea al Adauiya, donde murieron cientos de personas por el desalojo policial en agosto de una acampada islamista.

La ciudad vive una situación de precariedad, la gran mayoría de las calles no están asfaltadas y hay basura por todas las esquinas. En las calles se ve poca gente y, por falta de medios de transporte público, muchos se desplazan en motocarro.

En la escuela primaria de Al Iman, habilitada como colegio electoral, las paredes y las mesas se encuentran en mal estado y se observan muchas huellas de tinta de fósforo, mientras unos pocos votantes llegan para participar en el sufragio.

«La participación es muy baja. Entre los jóvenes, más baja todavía, y las que más acudieron son las mujeres», dijo a Efe el juez Ahmed Lila, que supervisa una de las mesas electorales en este colegio electoral.

«En el primer día, la participación fue muy débil y no superó el 6 % y hoy, pese a que es día libre, la participación es baja», explicó.

En las calles hay varias pintadas con insultos a Al Sisi, entre ellos algunos que le tachan de «asesino» y de «traidor», y también dibujos de algunos jóvenes que murieron en protestas de apoyo a Mursi.

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