Reino Unido y Holanda votan este jueves a sus representantes para el Parlamento Europeo

La abstención y el auge de los partidos euroescépticos y ultraderechistas parece que despuntarán como principales opciones de los encargados de abrir las elecciones

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Holanda y Reino Unido son los primeros en votar en las elecciones europeas El bebé de 1 año se había asomado a la ventana

Unos 46 millones de británicos están llamados este jueves a las urnas para decidir quién les representará en la Unión Europea (UE), entre predicciones de victoria para el UKIP de Nigel Farage y un desplome de los partidos en el Gobierno.

Aunque las elecciones al Parlamento Europeo suelen pasar desapercibidas en el Reino Unido, en esta ocasión despiertan mayor interés por el auge de la formación de Farage, que encabeza las encuestas con un discurso euroescéptico y contra la inmigración.

Con todo, se prevé una participación de solo el 35 % en esta cita electoral, que combina la elección de los 73 escaños británicos en el Parlamento de Estrasburgo con unas municipales parciales en Inglaterra e Irlanda del Norte.

A un año de las elecciones generales en el Reino Unido, la doble cita electoral servirá para medir el apoyo del electorado al Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas, así como para constatar el avance del UKIP, que aspira a doblar sus 13 escaños en Estrasburgo y, eventualmente, a entrar en la Cámara de los Comunes.

El último sondeo divulgado este jueves otorga al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) un 27 % del apoyo en las europeas, frente al 26 % que reciben los laboristas de Ed Miliband, sus principales rivales pese a haber centrado su campaña electoral en cuestiones locales.

Según la encuesta, los conservadores del primer ministro David Cameron bajan a la tercera fuerza con el 22 %, mientras que el Partido Liberal Demócrata de Nick Clegg, los más proeuropeos y socios minoritarios en el Gobierno de coalición, queda en último lugar con un 9 % y podrían quedarse sin representación.

Otra formación que despunta son Los Verdes -con un 10 %-, percibidos, junto con el UKIP de Farage, como «el único partido alternativo» a las formaciones tradicionales, según explica Indea Barbe-Willson, estudiante de 21 años, en un colegio electoral.

Esta joven votará «verde» en las elecciones europeas pero será fiel a los laboristas en las municipales, aunque, como muchos en la izquierda, está «decepcionada con sus políticas en los últimos diez años».

Para Barbe-Willson, que depositó su voto en un colegio electoral del este de Londres, la gente vota al UKIP, al que se ha acusado de racista, «porque está desesperada y se siente alienada de la clase política».

En opinión del diseñador gráfico Gregor Finchley, de 50 años y que optará por los laboristas, «muchas personas piensan que votando al UKIP votan contra el poder establecido y no se dan cuenta de que Farage, hijo de corredor de bolsa y que trabajó en la City, es parte de ese poder».

Séan O'Connor, pequeño empresario de 45 años, votará UKIP por primera vez en estas elecciones europeas.

Como Farage, opina que «la UE no es suficientemente democrática» -«no hay transparencia en las políticas fiscales ni en la elección del presidente», dice- y coincide también con él en que «hay que establecer controles de inmigración más férreos».

«Si seguimos abriendo la puerta a los inmigrantes, los servicios públicos no lo soportarán», argumenta, para añadir sin embargo que no le molesta «la creciente presencia de españoles» en Londres a raíz de la crisis, pues le caen bien.

Según O'Connor, los conservadores, algunos de cuyos votantes se han pasado al UKIP, «no han sido suficientemente duros en cuanto a la UE, quizás porque gobiernan en coalición».

John Hassell, jubilado de 67 años, se considera socialdemócrata pero votará al UKIP en las europeas porque apoya su discurso sobre la UE, «una organización demasiado burocrática que solo favorece a Alemania y Francia».

Por contra, como está en total desacuerdo con sus ataques a la inmigración, «jamás les votaría en unas elecciones generales».

En el distrito londinense de Tower Hamlets, de mayoría bangladeshí y musulmana, Arifa Ahmed, madre de familia de 44 años, dijo que votará laborista en las europeas «porque promueven la cohesión social».

Aunque el UKIP, un partido minoritario sin escaños en el Parlamento británico, «tiene razón en algunos aspectos sobre la inmigración excesiva», fomenta «una política divisoria, hostil y de prejuicio social», declara.

Los colegios electorales abrieron sus puertas en el Reino Unido a las 6.00 GMT y cierran a las 21.00 GMT, si bien los resultados de los comicios europeos no se conocerán hasta la noche del domingo y los de las locales, mañana.

Holanda también tiene una cita en las urnas

Los holandeses eligen también este jueves a sus representantes en el Parlamento Europeo (PE) con un electorado dividido entre defensores de la Unión Europea (UE) y los euroescépticos, liderados por el político xenófobo Geert Wilders, cuya formación podría ser la más votada.

Los casi trece millones de holandeses con derecho de voto eligen hoy a 26 eurodiputados del total de 751 asientos que en julio conformarán el próximo hemiciclo en la sesión que se celebrará en Estrasburgo (Francia).

Los colegios electorales holandeses abren a las 05.30 GMT y cierran a las 19.00 GMT.

Los últimos sondeos dan al Partido para la Libertad (PVV) de Wilders dos escaños respecto a los que cuatro que logró en las europeas del 2009 y con esos seis asientos se convertiría en la fuerza más votada en estos comicios.

Tras estos dos países, el viernes y sábado votarán Irlanda, República Checa, Letonia, Malta y Eslovaquia y el resto de la Unión Europea (UE) incluida España, lo hará el domingo 25.

Los sondeos de la empresa demoscópica Maurice de Hond avanzan que esta jornada electoral en Holanda estará marcada por un mano a mano entre el máximo defensor de proyecto europeo (los demócrata-liberales del partido D66, que cuentan con tres escaños en el actual PE) y el partido eurófobo de Wilders.

La campaña, en la que ha habido dos destacados debates televisados, se ha centrado en la disyuntiva «más o menos Europa» y en mucho menor grado en torno a asuntos como la inmigración, el mercado de trabajo o la crisis económica, que son predominantes en los comicios nacionales.

Diferentes sondeos nacionales coinciden en señalar que la participación electoral no superará el 40 % en Holanda, y se mantendría así en el nivel de hace cinco años en que acudieron a las urnas europeas un 36,5 % de los votantes, y que la víspera de las votaciones había todavía un 25 % de ciudadanos indecisos.

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