La violencia en Argentina abre un fuerte desencuentro entre la Iglesia y el Gobierno

La realidad cotidiana es concluyente y las encuestas reflejan que los argentinos están preocupados por la creciente inseguridad


buenos aires / corresponsal

El portavoz de la Conferencia Episcopal argentina, monseñor Jorge Oesterheld, ratificó ayer la denuncia de la Iglesia plasmada en un documento contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la clase dirigente en su conjunto por el clima de violencia que vive el país. El sacerdote retrucó los comentarios del jefe de Gabinete nacional, Jorge Capitanich, quien señaló como respuesta que «no le compete al poder ejecutivo nacional la responsabilidad primaria en materia de seguridad». «El clima de paz y de concordia en el país sí es responsabilidad del Gobierno», ratificó Oesterheld.

La realidad cotidiana es concluyente y las encuestas reflejan que los argentinos están preocupados por la creciente inseguridad, el avance del narcotráfico y la necesidad de autodefenderse, algo que demuestran los intentos de linchamiento de ladrones en la vía pública, ante la pasividad de un Estado que estudia reformar el Código Penal pensando en el victimario y no en la víctima.

Como reflejo de este estado de cosas, la Iglesia, a través de la 107.ª Conferencia Episcopal, dio a conocer el viernes un documento que molestó al Gobierno, porque su conclusión es que «Argentina está enferma de violencia». Como contundente respuesta a las crónicas de sucesos que difunden los medios a diario, los obispos han escrito que «muchos viven con miedo, temen entrar o salir de sus casas o dejarlas solas y esperan intranquilos el regreso de sus hijos». El documento constanta que los delitos han aumentado no solo en cantidad, sino también en agresividad, y que en ello incide la droga. El recurso a la «venganza o la mal llamada justicia por mano propia», sin embargo, no está justificado.

Agrega el documento que «también son violencia» las situaciones de exclusión social, la privación de oportunidades, el hambre, la marginación, la precariedad laboral o el «empobrecimiento cultural de muchos que contrastan con la insultante ostentación de riqueza por parte de otros».

La Iglesia no eludió en su análisis otro de los temas que indignan a los argentinos, la corrupción que cada día involucra a más altos cargos del kirchnerismo. «La corrupción, tanto pública como privada, es un verdadero cáncer social causante de injusticia y muerte. Desviar dinero que debería destinarse al bien del pueblo provoca ineficiencia en servicios elementales de salud, educación, transporte». Denuncia además el documento titulado Felices los que trabajan por la paz que estos delitos quedan generalmente impunes por prescripción o por quedar en vía muerta la persecución penal.

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