Ucrania se adentra en la guerra civil

Liberados siete observadores europeos en plena ofensiva contra dos bastiones rebeldes

La Voz

Ucrania se adentraba ayer en una guerra civil con soldados y prorrusos enfrentándose en combates abiertos en los dos principales bastiones insurgentes, Slaviansk y Kramatorsk, un día después de la muerte de 46 personas en Odesa, uno de los disturbios más trágicos desde la caída del presidente Víktor Yanukóvich que marca un antes y un después en la escalada bélica. El Kremlin acusó a Kiev de «tener las manos manchadas de sangre» tras lo ocurrido en Odesa y pidió a EE.UU. que obligue al Gobierno ucraniano a parar la ofensiva militar sobre la región de Donetsk. Pero Kiev no está dispuesto a que sus carros de combate y su artillería den marcha atrás, pese a las amenazas de invasión rusa.

En medio de los combates fueron puestos ayer en libertad los siete observadores militares europeos de la OSCE (cuatro alemanes, un checo, un danés y un polaco) y los cinco ucranianos que llevaban una semana retenidos por prorrusos en Slaviansk bajo la acusación de espiar para la OTAN. El feliz desenlace fue posible gracias a la mediación del diplomático ruso Vladimir Lukin, enviado especial del presidente ruso.

El Gobierno de Merkel agradeció el gesto a Moscú, al igual que el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, aunque pidió a Moscú más pasos para rebajar la tensión bélica. Su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, pidió a su vez a Kerry que presionara a Ucrania para que cesara sus operaciones militares.

Rumbo a Berlín

Los miembros de la misión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa fueron entregados en un puesto de control cerca de Slaviansk al secretario general del Consejo de Europa, Thorbjørn Jagland, luego viajaron a Donetsk, donde cogieron un avión del Ejército alemán rumbo a Berlín, informa la agencia alemana DPA.

«Estamos felices de estar por fin fuera. Teniendo en cuenta las circunstancias, estamos bien. Escuchamos de cerca los tiroteos de los últimos días», afirmó en declaraciones al diario Bild el coronel alemán Axel Schneider, jefe de la misión de la OSCE. El alcalde rebelde, Viacheslav Ponomariov, alabó el «humanismo» y «coraje» de Moscú por liberar a los rehenes bajo el fuego enemigo, informa Efe.

Tras la liberación, Rusia exigió a la cúpula de Kiev que interrumpa su ofensiva contra los separatistas «Los milicianos no intercambiaron a los hombres por colegas presos, sino que los liberaron como un gesto», dijo Lukin desde Slaviansk. «Espero que este paso voluntario se vea respondido por un gesto igual de noble», apuntó. La petición cayó en saco roto, y el ministro de Interior, Arsén Avákov, confirmó que prosiguen su ofensiva para retomar Slaviansk y Kramatorsk. «Avanzamos bajo intenso fuego terrorista», aseguró en su Facebook. Soldados milicianos libraron combates en las calles de Kramatorsk. En unas pocas horas y con la ayuda de blindados y francotiradores, los ucranianos lograron retomar el control de la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la torre de televisión en Kramatorsk, que suspendió las emisiones de los canales rusos. Slaviansk permanecía bloqueada por fuerzas leales a Kiev.

La operación ha dejado cinco soldados ucranianos muertos y, del lado rebelde, otro cinco, tres insurgentes y dos civiles, según fuentes de ambas partes. En la vecina región de Lugansk, insurgentes armados asaltaron una unidad militar y un centro de reclutamiento con un saldo de dos soldados heridos.

«Estamos felices de estar por fin fuera», dijo uno de los europeos liberados

Combates entre soldados y milicianos en las calles de Kramatorsk

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