Modi parte como favorito en unas elecciones que durarán seis semanas
06 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Es imposible que 800 millones de personas puedan votar en una sola jornada o en dos. Esta es la razón por la que la que los colegios electorales indios abrirán mañana y no cerrarán hasta el próximo 12 de mayo, un maratón democrático de seis semanas que convierte a las legislativas del país asiático en los mayores comicios del mundo y de la historia. Contienen dos grandes novedades. La primera es que no se presenta el actual primer ministro, Manmohan Singh, tras diez años en el cargo. Su Partido del Congreso está encabezado ahora por Rahul Gandhi, el heredero de la poderosa dinastía que llevó las riendas del país casi de forma ininterrumpida desde la independencia en 1947.
La segunda novedad es que los pronósticos no le son favorables. Los indios están disconformes porque la economía se tambalea, la inflación se disparó los últimos años y el Gobierno arrastra numerosos escándalos de corrupción. Todos los sondeos publicados conceden ventaja a la Alianza Nacional Democrática (NDA), articulada en torno al Partido Bharatiya Janata (BJP), formación nacionalista hindú de derechas. Está liderado por el carismático Narendra Modi, un hombre «confuso e incansable» a decir de su biógrafo Nilanjan Mukhopadhyay, salpicado por disturbios religiosos y a menudo visto con hostilidad por los musulmanes. Modi gobierna desde hace 13 años el estado de Gujarat y se anuncia como un reformador que pretende relanzar la economía y crear empleo.
Sus rivales denuncian una gran mancha en su carrera ya que bajo su mandato se produjo, en el 2002, una masacre durante la cual fueron asesinadas más de 1.000 personas en Gujarat, fundamentalmente musulmanes. Modi rechazó siempre las acusaciones de haberla incitado o de haber mirado hacia otro lado pero, de todos modos, los analistas temen que una victoria suya desate nuevamente las tensiones entre hindúes, musulmanes, sijs, cristianos y budistas.
Intentando explotar este flanco, el Partido del Congreso no dejó de machacar una y otra vez durante la campaña con que un elevado crecimiento económico no puede ser el único objetivo de la India. Gandhi promueve una nación unida, en la que todas las castas y religiones convivan pacíficamente. Su programa electoral promete alojamiento y atención médica para todos.
Las encuestas no conceden mayoría absoluta a Modi, por lo que tendría que gobernar en coalición en un país con multitud de partidos liderados a menudo por populistas y lunáticos. Alrededor de un tercio de los 545 escaños podría ir a partidos regionales o escindidos o a diversos partidos comunistas. Los sondeos no despejan, en cambio, qué comportamiento tendrá el joven partido anticorrupción liderado por Arvind Kejriwal, uno de los mayores detractories de Modi.
Desata pasiones entre sus partidarios pero también entre sus detractores. Modi ha dividido a la India por su polémico pasado y por sus modales bruscos. Hijo de un vendedor de té, encarna el ala dura de su partido y suscita desconfianza y desprecio hasta en sus propias filas. Aficionado al yoga y vegetariano estricto, es descrito en una reciente biografía como un «monje en misión» que fue impregnado de ideología nacionalista hindú durante su juventud, cuando militaba en el Rashtriya Swayamsevak Sangh. Esta organización, con métodos paramilitares. defiende una concepción intransigente de la cultura hindú y estuvo prohibido en varias ocasiones después de la independencia. Sus dirigentes suelen ser hostiles con los musulmanes. La matanza del 2002 le supuso el ostracismo de EE.UU. y Europa, que le boicotearon durante una década antes de volver a reanudar los contactos con él cuando los sondeos le dieron probabilidades de convertirse en primer ministro el próximo 16 de mayo.