La UE reducirá la dependencia del gas procedente de Rusia

Una nueva cumbre europea puede adoptar sanciones la semana próxima


bruselas / e. la voz

La Unión Europea se prepara para lo peor. El cariz que está tomando el conflicto de Ucrania y la dificultad de predecir los próximos movimientos que dará Vladimir Putin en la península de Crimea han obligado a los líderes europeos a reunirse la próxima semana en Bruselas. Uno de los objetivos, además de decidir si se adoptan sanciones contra la elite dirigente de Moscú, es buscar nuevas formas de garantizar el suministro de energía el próximo invierno en caso de que la escalada en Ucrania, principal vía de acceso del gas ruso a Europa, vaya a más y el Gobierno de Putin decida cerrar el grifo ante el endurecimiento de las sanciones impuestas por Bruselas.

«El Consejo Europeo está preocupado por las altísimas tasas de dependencia energética, especialmente de gas, por lo que pide intensificar los esfuerzos para reducirlas, especialmente en los Estados miembros más dependientes», reza el primer borrador de conclusiones de la próxima cumbre.

Entre el 30 % y el 33 % del gas que importa la Unión Europea procede de Rusia. Su gigante Gazprom suministra la mayor parte de la energía a través de Ucrania. Esta es la razón por la que la UE quiere diversificar las vías de suministro y desarrollar interconexiones para «poner fin a cualquier aislamiento de los Estados miembros de las redes europeas de gas y electricidad». Aunque la búsqueda de redes alternativas es fundamental, la prioridad ahora es otra: ganar eficiencia energética para no depender tanto de las importaciones y promover el desarrollo de renovables y energía autóctona. Los líderes también pedirán que se reduzcan los costes de energía para los usuarios a través de iniciativas nacionales o incluso renegociando contratos.

La dependencia del gas ruso de algunos países, como Alemania, se ha convertido en una línea de fractura dentro de la Unión Europea ya que frena el ansia de sanciones a Rusia que buscan imponer otros países, especialmente Polonia, más preocupados por las consecuencias del expansionismo de Moscú. Estos últimos países sostienen que la limitación del consumo de gas ruso en Europa es una sanción en sí misma, ya que priva a la economía de Rusia de una de sus fuentes de ingresos más importantes.

Zona de libre comercio

Por otro lado, la Comisión Europea presentó ayer el nuevo paquete de ayuda comercial que tiene previsto poner en marcha en junio para evitar la asfixia económica de Ucrania. Su presidente, José Manuel Durao Barroso, y el comisario de comercio, Karel de Gucht, anunciaron su disposición a crear una «zona de libre comercio» de la que solo se podrán beneficiar las empresas ucranianas. «Crimea forma parte de Ucrania, así que también saldrá ganando, pero velaremos porque los productos rusos que atraviesan esa península sean excluidos», aclaró De Gucht.

El paquete incluye la rebaja e incluso supresión de aranceles para multitud de productos ucranianos. Esta medida unilateral se prolongará hasta el 1 de noviembre. Se estima que Kiev pueda obtener un beneficio de 500 millones de euros al año.

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