La victoria se le escapa por poco a la exguerrilla de El Salvador

Su candidato tendrá que enfrentarse en segunda vuelta al rival derechista


San Salvador / AFP

El exguerrillero izquierdista Salvador Sánchez Cerén y el derechista Norman Quijano zurcían ya ayer alianzas para enfrentarse en marzo en una segunda vuelta por la presidencia de El Salvador. Sánchez Cerén, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMNL) y actual vicepresidente, estuvo el domingo a un tris de ganar la sucesión del presidente saliente, el izquierdista Mauricio Funes, al obtener el 48,92 % de los votos. Quijano, candidato de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) -la histórica rival política del FMNL-, contó con el apoyo del 38,95 %.

La llave de la victoria el 9 de marzo podría estar en manos del expresidente Antonio Saca, quien expulsado de Arena se postuló por cuenta propia y quedó tercero con 11,44 %. Sin embargo, los analistas dudan que Saca tenga «el poder que haga que todos los que votaron por él, voten por el FMLN o por Arena», advirtió el profesor universitario Roberto Cañas, quien alertó de una alta abstención en la segunda vuelta. La cita del domingo marcó una caída de la participación, cifrada en el 53,5%, con respecto a las presidenciales del 2009 (65 %).

Sánchez Cerén, de 69 años, da por descontada la victoria. «Nos dieron el triunfo en la primera vuelta y estamos seguros que en la segunda no van a ser diez puntos: van a ser más de diez, una gran victoria», dijo este excomandante del FMLN durante la guerra civil que duró doce años y dejó 75.000 muertos y muchas heridas abiertas.

Si gana, sería el cuarto exguerrillero latinoamericano que llega al poder por la fuerza de los votos al igual que los presidentes Daniel Ortega en Nicaragua, José Mujica en Uruguay y Dilma Rousseff en Brasil.

Quijano prometió una «gran batalla» el 9 de marzo. «El haber pasado es una muestra de que sí se puede ganar», dijo este declarado anticomunista que promete doblegar con mano dura a las pandillas que han convertido a El Salvador en uno de los países más violentos del mundo. «Queremos un país libre de maras», dice sin cesar.

La directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana, Jannette Aguilar, declaró que los salvadoreños «quieren menos guerra sucia y más contenido de cómo resolverán los problemas». Como afrontar la violencia, el escaso crecimiento económico (1,9 %) y el nivel de pobreza (40 %).

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