La cumbre de la Celac aúpa la vuelta de Cuba a la escena regional

Raúl Castro dice sí a la inversión, pero sin injerencias externas ni apertura

AGENCIAs

Un popurrí musical de ritmos populares latinos inauguró la segunda cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), representando el espíritu de esta joven organización que busca cooperación regional sin la tutela de EE.UU., que también recibió una mención de Raúl Castro en su discurso de apertura. El presidente cubano pidió un minuto de silencio en memoria de Hugo Chávez, impulsor, junto a Fidel Castro, de la Celac.

Raúl Castro insistió en advertir de la «injerencia externa» en América Latina y el Caribe, en una velada alusión a Washington. «Los llamados centros de poder no se resignan a haber perdido el control de esta rica región», dijo.

Faltaron a la inauguración Rafael Correa, a quien se esperaba por la noche, el colombiano Juan Manuel Santos y el salvadoreño Mauricio Funes. Se espera que el chileno Sebastián Piñera y su vecino Ollanta Humala se encuentren en la isla caribeña horas después de la sentencia de La Haya. Entre los invitados especiales, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el de la OEA, José Miguel Insulza. Los dignatarios le escucharon decir que la paz es esencial para el desarrollo, que las Malvinas son argentinas, que Puerto Rico debería pertenecer a la Celac, que Ecuador debería ser resarcido por el daño ambiental causado por Chevron, y que el bloqueo de 50 años debía terminar.

En la sesión plenaria trabajaron en los tres o cuatro párrafos que según el canciller anfitrión, Bruno Rodríguez, faltaban por cerrar de la Declaración de La Habana, con más de 80 puntos.

Encuentros informales

Evo Morales, muy madrugador, a las siete ofrecía una rueda de prensa. Es uno de los pocos que, por ahora, se reunió formalmente con los periodistas, pero también sacó tiempo para jugar un partido con estudiantes bolivianos. La víspera se sumaron a la Marcha de las Antorchas el general Castro y Nicolás Maduro, José Mujica, Daniel Ortega y el haitiano Michel Martelly. Una caminata nocturna en la que los jóvenes recuerdan a la generación del Centenario, que en 1953 celebraron así el nacimiento de José Martí.

Fidel Castro puso su granito de arena. Si el domingo presidía un almuerzo familiar con Cristina Fernández, ayer recibía en su casa a Dilma Rousseff, y a la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson. Hasta Enrique Peña Nieto aprovechó para condecorar a Pepe Mujica por legalizar la marihuana en Uruguay.

Los ilustres visitantes vieron una Habana remozada. Los baches desaparecieron de las calles por donde pasa la comitiva. El salón plenario fue decorado con elegancia ginebrina. La policía, desplegada en cada esquina. Y los disidentes, olvidados por los gobernantes, denuncian mayor represión en estos días.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

La cumbre de la Celac aúpa la vuelta de Cuba a la escena regional