La inseguridad repunta en el año de la salida de las tropas de la OTAN y EE.UU
19 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando la fuerza multinacional ISAF se prepara para salir de Afganistán tras trece años combatiendo a los talibanes, un nuevo atentado deja en evidencia que la inseguridad sigue muy presente. El restaurante La Taberna del Líbano es uno de los lugares de Kabul más frecuentados por extranjeros, desde diplomáticos a cooperantes de oenegés. A pesar de las medidas de seguridad y su puerta de acero, un suicida logró detonar el viernes los explosivos que tenía adosado a su chaleco en el exterior y otros dos talibanes irrumpir en el comedor y disparar a quemarropa contra los clientes, dejando 21 muertos, 13 extranjeros y ocho afganos.
El jefe de la comisaría del centro de Kabul y otros dos policías fueron suspendidos ayer en medio de la investigación abierta sobre los fallos de seguridad que propiciaron el atentado, según la BBC. El ministro del Interior afgano, Mohammad Omar Daudzai, advirtió a las fuerzas de seguridad que no tolerará la negligencia y que los tres suspendidos «van a ser investigados».
Entre los fallecidos están el representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Afganistán, el libanés Wabel Abdalá; cuatro empleados de la misión de la ONU (Unama) -incluido un ruso que se encargaba de negociar con los talibanes-, un agente danés y otro británico de la misión policial de la UE.
Un candidato laborista
También pereció Del Singh, candidato del Partido Laborista británico a las elecciones europeas. El libanés Kamal Hamade, el dueño del restaurante, murió al hacer frente a los agresores. Entre los estadounidenses fallecidos están Alexis Kamerman y Alexandros Petersen, trabajadores de la Universidad Americana de Afganistán, un centro sin ánimo de lucro que facilita a los afganos el acceso a educación superior.
El portavoz de los talibanes Zabiulá Mujahid, reivindicó el atentado y afirmó que era en venganza del ataque aéreo perpetrado por la ISAF en Parwan, que se cobró la vida de ocho civiles, siete niños y una mujer.
Poco después de conocerse el ataque en Parwan, el presidente afgano, Hamid Karzai había arremetido una vez más contra Estados Unidos por seguir sin respetar la vida de los civiles. La ISAF, en su defensa, adujo que la operación lanzada con las fuerzas afganas se complicó y tuvieron que pedir apoyo aéreo.
Con la vista puesta en las elecciones presidenciales de abril, en las que se elegirá al sucesor de Karzai, la comunidad internacional mira con preocupación el repunte de la violencia. Estados Unidos insiste en firmar un acuerdo de seguridad que permitiría la presencia de 10.000 soldados extranjeros para apoyar a las fuerzas afganas. Pero Karzai no solo rechaza la propuesta, sino que urge a Washington a replegar a sus soldados a las bases militares.