nueva york / corresponsal

A las 9 de la mañana de ayer y después de catorce horas nevando, la temperatura en Nueva York era de -12 grados centígrados pero la sensación térmica estaba por debajo de -20 grados. Mucho, mucho frío. Y esto era en Nueva York que, al final, padeció algo menos que otros lugares la primera tormenta invernal de este año a la que han llamado Hércules. En Boston, a las doce del mediodía había -20 grados: una temperatura que, unida al viento ártico, puede hacer que las partes del cuerpo expuestas al aire se congelen en menos de diez minutos, según advertían las autoridades de varios estados a la población a la vez que recomendaban a todos que se quedaran en casa.

Hércules llegó la noche del jueves y se extendió por casi la mitad de EE.UU. y parte de Canadá. Las temperaturas gélidas, las nevadas y los vientos glaciales azotaron desde el valle del Misisipi hasta la Costa Este. Grandes ciudades como Nueva York, Boston, Washington o Filadelfia cerraron las escuelas y muchas dependencias oficiales, decretaron restricciones en el transporte público y prepararon flotas de camiones con sal y quitanieves para enfrentarse a la tormenta. Por encima de cien millones de estadounidenses se vieron afectados. La ONU cerró sus puertas.

También padeció la tormenta el transporte aéreo. Más de cuatro mil vuelos cancelados en toda la zona y varios miles más con retrasos. Incluso se produjo algún cierre de aeropuertos como el Logan de Boston y el JFK de Nueva York, aunque este último recuperó su actividad tras estar cuatro horas en la madrugada del viernes. El nuevo alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, que tomó posesión de su cargo el miércoles, recomendó a los ciudadanos que se quedaran en casa. «Ha sido y sigue siendo peligroso», dijo.

Los servicios de meteorología alertaban también sobre los peligros de la tormenta porque, aunque en la mayoría de los lugares al mediodía había dejado de nevar, las temperaturas eran tan bajas que todo se congelaba. Esas temperaturas fueron las causantes de las muertes que se produjeron debidas a la tormenta. Una mujer de 71 años enferma de Alzheimer de un pueblo cercano a Nueva York salió de su casa y fue encontrada unas horas después muerta por congelación. En Filadelfia un trabajador murió aplastado por una pila de 30 metros de sal preparada para rociar carreteras. Algunos medios sumaban a estos otros nueve fallecimientos debidos principalmente a los accidentes provocados por el hielo.

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Una tormenta de frío y nieve paraliza la costa este de EE.UU.