«El futuro de Egipto no está en manos ni de Al Sisi ni de Mursi»

Laura Fernández Palomo EL CAIRO / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

El coordinador Amr Alí.
El coordinador Amr Alí.

Reconoce que muchos de los objetivos de la revolución han fracasado

23 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Una llamada telefónica interrumpe el inicio de la entrevista. Atiende. Le informan de que otros tres miembros del movimiento juvenil del 6 de Abril, el germen de la revuelta del 25 de enero del 2011 que hizo caer a Hosni Mubarak, han sido detenidos en las protestas en las universidades de El Cairo. Amr Alí cuelga y resopla. Van al menos ocho arrestados desde que el Gobierno aprobara la ley que restringe las manifestaciones, incluido el cofundador del movimiento, Ahmed Maher [y ahora condenado a prisión]. En su ausencia, nos citamos con el joven Amr Alí, actual coordinador general, para repasar la posición del movimiento que representa la desafección creciente de aquellos revolucionarios que apoyaron el golpe militar de julio y ahora cuestionan el camino tomado tanto por la represión hacia los Hermanos Musulmanes como por el acoso a la disidencia.

-¿Siente que el Movimiento 6 de Abril está perseguido?

-Actúan de forma intermitente. A veces sentimos que somos un objetivo y a veces nos dejan tranquilos. El hecho de que ahora hayan detenido a Ahmed Maher y a otros miembros demuestra que cuando aumenta la protesta en la calle, los militares nos buscan.

-¿Por qué el movimiento se ha distanciado del Gobierno interino? ¿Qué ha cambiado?

-Participamos en la llamada a la manifestación del 30 de junio [que exigía la dimisión del presidente islamista], porque consideramos que el Gobierno de Mursi había fallado. Ya habíamos presentado públicamente una ruta política y económica para el futuro de Egipto. Al mismo tiempo, el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Abdel Fatah al Sisi, presentó una propuesta similar y la apoyamos. Pero ahora ha dado un giro. Tras la masacre en el desalojo de los campamentos islamistas en la plazas Rabaa y Al Nahda, sentimos que van por otro camino. Toda la solución que proponen es la seguridad y la fuerza.

-¿Cuál es su postura frente a la nueva Constitución que se votará el 14 y 15 de enero?

-Vamos a decir que no por dos motivos. La inclusión del artículo que permite que los civiles sean juzgados por tribunales militares, y la recién aprobada ley de las manifestaciones, en la que se obliga a pedir permiso para protestar, es decir, a estar identificados. De todos modos creemos que ahora no se puede celebrar un referendo, ni unas elecciones, porque el resultado es conocido y el proceso está viciado.

-En su momento, el movimiento apoyó a Mursi como presidente electo. ¿Mantienen la relación con los Hermanos Musulmanes?

-No. Después de la declaración constitucional en la que el presidente Mursi se otorgó poderes absolutos en noviembre del 2012 cortamos todo tipo de relaciones. Ahora no hay vínculos, ni nada. Estamos en contra del Gobierno actual por la violencia que ejerce contra los Hermanos Musulmanes, pero también nos oponemos a la vuelta de Mursi.

-¿Cuál es la alternativa?

-La solución tiene que ser política. Apostamos por un Gobierno seleccionado y de consenso. Es necesario la apertura de diálogo con los jóvenes, los sindicatos, los partidos, incluido el de los Hermanos Musulmanes. Pero lo que no podemos hacer es presentar la solución del futuro político en una persona, el general Al Sisi o Mursi. Se requiere la participación de todo el mundo y entonces iniciar un proceso electoral.