Un ataque con granada deja al menos cuatro muertos en Kenia

La explosión ocurrió en un barrio de Nairobi en el que la mayoría de la población es de origen somalí


Al menos cuatro personas murieron este sábado y quince resultaron heridas en un ataque perpetrado con una granada contra un matatu (furgoneta de transporte público) en el noreste de Nairobi, informó el Ministerio del Interior de Kenia.

La explosión, que dejó muy dañado el vehículo, ocurrió después de la 18:00 hora local (15:00 GMT) cerca de la Escuela Femenina de Secundaria de Pangani, zona próxima al barrio de Eastleigh, donde la mayoría de la población es de origen somalí.

«Se ha confirmado la muerte de cuatro personas en el ataque con granada en el área de Eastleigh. Nuestras condolencias para las familias» de las víctimas, indicó el Ministerio del Interior en su cuenta oficial de la red social Twitter.

«Urgimos a los ciudadanos, especialmente durante este periodo festivo, que extremen la vigilancia», agregó ese departamento.

La Cruz Roja cifró en quince el número de heridos, que fueron evacuados a hospitales de la capital keniana.

El testigo Peterson Mwaura, que paseaba por la zona, declaró a la emisora de radio local Capital FM que escuchó «una fuerte explosión» y vio «trozos de metal del vehículo volando por todos sitios, y a gente gritando».

La explosión ocurrió después de que al menos una persona muriera y tres resultaran heridas en un atentado perpetrado a última hora del viernes en la ciudad nororiental keniana de Wajir, a unos cien kilómetros de la frontera con Somalia.

Ese atentado ocurrió dos días después de que dos visitantes fueran atacados en la turística ciudad costera de Mombasa (sur) por un individuo que lanzó una granada contra su vehículo, si bien el artefacto no llegó a explotar.

Kenia ha sido objeto de ataques similares desde que en octubre de 2011 su Ejército entrara en Somalia debido a una oleada de secuestros en suelo keniano que atribuyó al grupo radical islamista Al Shabab.

Desde entonces, el país se encuentra bajo amenaza terrorista y ha sufrido múltiples ataques con granadas.

Al Shabab se responsabilizó del asalto cometido el pasado septiembre contra el centro comercial Westgate de Nairobi, que dejó al menos 72 muertos (incluidos cinco terroristas), según las cifras oficiales.

La milicia, que en 2012 anunció su adhesión formal a la red terrorista Al Qaida, controla amplias zonas del centro y el sur del Somalia, donde el frágil Gobierno somalí todavía no está en condiciones de imponer su autoridad.

Las tropas de la Misión de la Unión Africana, AMISOM, el Ejército somalí, las fuerzas etíopes y milicias progubernamentales combaten a los islamistas, que tratan de instaurar en el país un Estado islámico de corte wahabí.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.

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