Gritos y abucheos a Hollande en la ceremonia del armisticio de 1918

Bate su propio récord de impopularidad al caer su respaldo a un 21 %

Hollande también escuchó ayer silbidos de desaprobación en la ciudad de Oyonnax.
Hollande también escuchó ayer silbidos de desaprobación en la ciudad de Oyonnax.

Abucheos y gritos de «¡Hollande, dimisión!», «¡Hollande, no queremos tu ley!» o «¡Dictador socialista!». Este fue el ambiente que se encontró ayer el presidente francés, François Hollande, en las calles de París cuando supera su propio récord de impopularidad, con el respaldo de solo un 21 por ciento de la ciudadanía, según el último sondeo publicado por el rotativo Le Point.

Hollande se acercaba al Arco de Triunfo a reavivar la llama en recuerdo de los soldados caídos durante la Primera Guerra Mundial, acto que da inicio a las conmemoraciones del aniversario de la firma del armisticio con Alemania que puso fin al conflicto en 1918. Los medios franceses destacan que esta es la primera vez que un jefe de Estado francés es abucheado un 11 de noviembre, según AFP.

La policía detuvo a 70 personas por estos incidentes. Los manifestantes, muchos de ellos ultraderechistas y otros antisistema ataviados con la boina roja identificada con las protestas, mayoritariamente de bretones, contra la ecotasa, el nuevo impuesto medioambiental para los vehículos pesados, corearon consignas contra el presidente. Pero este no es el único motivo de descontento entre los franceses, que tienen muy presentes la rebaja de la calificación de Francia por parte de Standard & Poors y la pérdida de liderazgo en Europa.

Según el ministro del Interior, Manuel Valls, entre los manifestantes también había militantes de extrema derecha. «Varias decenas de individuos vinculados a la extrema derecha [...] no respetaron este momento de unión», afirmó Valls en declaraciones en las que calificaba estos actos de «inaceptables». El ministro apuntó al Frente Nacional de Marine Le Pen. Desde el día anterior circulaban por Internet llamamientos para alterar la ceremonia. Las fuerzas de seguridad impidieron, antes de las protestas, que el candidato de extrema derecha a la alcaldía de París, Wallerand Saint-Just, y una veintena de partidarios se acercaran al lugar de los actos.

La propia Le Pen salió al paso de esta insinuación desaprobando estos hechos, aunque señaló que existe un «ambiente de revuelta» que afecta incluso a los «momentos de encuentro».

Los manifestantes se lamentaban de no tener «derecho a hablar sin ser detenidos». «No podemos más», afirmó un joven de 25 años explicando que había acudido a denunciar «los elevados impuestos».

Mientras tanto, el presidente francés parece estar intentando recomponer su devaluada imagen entre la izquierda francesa mirando al pasado, al adelantarse en nueve meses a las conmemoraciones del centenario de la Primera Guerra Mundial con un discurso, que pronunció el pasado jueves, en el que pedía a los franceses unidad para encarar el futuro.

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