Máxima tensión en Egipto ante el juicio a Mursi del lunes

Los Hermanos Musulmanes anuncian que no se quedarán quietos en casa

la voz

Egipto se prepara para juzgar el lunes por «incitación al asesinato» al expresidente islamista, Mohamed Mursi, en un momento que no puede ser más tenso. Los partidarios que aún no han sido diezmados por la implacable represión ordenada por el Ejército prometieron no quedarse quietos en casa cuando comparezca por primera vez en público desde que fue derrocado.

La llamada a la movilización no pasó inadvertida para las autoridades. Un general aseguró que «se puso en marcha un plan para asegurar el tribunal y el transporte de Mursi hasta la sala de audiencias» y un responsable de los servicios de seguridad aclaró que la policía prevé desplegar 20.000 hombres en todo El Cairo.

El juicio amenaza con agravar las divisiones en un país donde más de un millar de partidarios de Mursi han fallecido por la represión y donde más de 2.000 islamistas fueron encarcelados, entre ellos la casi totalidad de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, grupo al que pertenece Mursi. La situación es tan delicada que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, visitará Egipto un día antes del juicio en el marco de una gira que lo lleva por Oriente Medio. La visita será la primera de un alto funcionario estadounidense desde el golpe de Estado.

El juicio tendrá lugar en la academia de policía adyacente a la prisión de Tora, en El Cairo, en la que están encarcelados los principales dirigentes de la hermandad. Mursi se encuentra detenido en un emplazamiento secreto desde que, el 8 de julio, los enfrentamientos entre partidarios y soldados dejaran unos 50 muertos frente al lugar donde se encontraba encarcelado inicialmente, desencadenando una escalada de la violencia en las semanas posteriores.

Al contrario que su antecesor, Hosni Mubarak, Mursi ya ha advertido que no cooperará con la justicia, cuya autoridad no reconoce, según la Alianza contra el Golpe de Estado. Sus abogados solo estarán presentes el lunes para vigilar el proceso judicial, añadieron. Las pocas personas que han podido verlo lo han encontrado decidido a defender su «legitimidad», salida de las urnas, como él mismo afirmó en un vídeo difundido el día de su derrocamiento.

La justicia egipcia, que se opuso en varias ocasiones a Mursi durante su presidencia, parece determinada a sacar adelante el juicio y a ignorar todo tipo de presiones políticas. Mursi y los otros acusados se enfrentan a la pena de muerte o a la cadena perpetua.

Un antiguo asistente del expresidente, Wael Hadara, consideró que el gobierno nombrado por el Ejército realizará un simulacro de juicio. «El mundo verá por fin la verdad: es un tribunal títere», dijo a la AFP desde Canadá, donde vive ahora. Pero también predijo que cuando Mursi aparezca en la celda de los acusados, «esta imagen despertará a las multitudes en Egipto».

En un adelanto de lo que puede ocurrir el lunes, miles de islamistas salireron ayer a las calles en las principales ciudades en protesta por el juicio. Bajo el lema «juicio a la voluntad del pueblo», los seguidores de Mursi iniciaron las manifestaciones tras el rezo musulmán del mediodía. Algunas de las marchas degeneraron en disturbios.

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