La derecha francesa quiere endurecer la concesión de la nacionalidad a los hijos de simpapeles

Reuters EP

La inmigración está dominando el debate político en Francia a raíz de la polémica expulsión de una escolar gitana y su familia a Kosovo, con propuesta que recuerdan a las formuladas por el ultraderechista Frente Nacional. Si el martes el presidente de la conservadora UMP, Jean François Copé, propuso que se ponga fin a la concesión automática de la nacionalidad a cualquiera que nazca en Francia, ayer el ministro del Interior, Manuel Valls, anunciaba que presentará antes de fin de año una propuesta para reformar la política de asilo.

Al contrario que Alemania y otros países europeos, donde los lazos sanguíneos son los que determinan la nacionalidad, Francia mantiene el concepto de nacionalidad basada en el ius soli (derecho del suelo). Copé, delfín de Nicolás Sarkozy y que podría presentarse a las presidenciales del 2017, anunció que presentará un proyecto de ley antes de final de año para cancelar la concesión automática de la nacionalidad a los hijos de inmigrantes ilegales. «Los niños de padres que se encuentran ilegalmente en suelo francés no pueden convertirse automáticamente en franceses», defendió.

Tras el Consejo de Ministros, Valls anunció que el Gobierno presentará propuestas para reformar el sistema de asilo en noviembre, tras varios meses de consultas. Según explicó, el objetivo es «acelerar los plazos de gestión del derecho de asilo, un derecho constitucional que no puede confundirse con la política de inmigración».

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