La menor kosovar deportada acusa a Hollande de no tener «corazón»

c. ocampo REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Leonarda Dibrani, de pie, con tres de sus hermanos en la ciudad kosovar de Mitrovica.
Leonarda Dibrani, de pie, con tres de sus hermanos en la ciudad kosovar de Mitrovica. hazir reka reuters

Rechaza la oferta del presidente francés para que vuelva sola a Francia

20 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«No soy un perro. No quiero una familia de acogida. Tengo la mía». Con un más que elocuente «no tiene corazón», Leonarda Dibrani, la estudiante deportada el pasado 9 de octubre a Kosovo junto con sus padres y sus cinco hermanos, rechazaba ayer mismo la oferta del presidente francés, François Hollande, de volver a Francia «si lo pide». «Si quiere proseguir su escolaridad en Francia, será acogida», explicó Hollande después de mencionar razones humanitarias. Pero Leonarda tendría que volver «ella sola».

El informe oficial sobre la familia Dibrani, difundido ayer, concluía que la deportación fue «conforme a las leyes», aunque admitía el error que supuso intervenir cuando la menor se encontraba en el ámbito escolar. Tal y como subrayó Hollande en el marco de una breve declaración en la que prometió, respondiendo a la demanda social, reforzar las leyes que prohíban que en las escuelas se vuelvan a repetir este tipo de hechos.

El conflicto se le presenta a Hollande en medio de una notoria pérdida de popularidad cuando las elecciones europeas están ya a la vista. Esto explicaría que haya descendido a remediar un asunto menor, aun cuando era su ministro de Interior, Manuel Valls, el objeto de todas las críticas. Pero si con la invitación a la muchacha kosovar Hollande pretendía mitigar ese declive de popularidad y, de paso, remediar las disensiones que afloran en el seno de su partido, la estrategia parece haberse vuelto contra él.

El presidente francés ha entrado en lid con una estudiante de 15 años que lo ha vapuleado: «Ha dicho eso al azar», dijo de la invitación. «No ha comprendido para nada la situación», añadía en defensa del derecho de sus hermanos a seguir escolarizados en Francia, donde se hallaban, como ella, integrados.

No pocas voces han criticado al presidente francés por considerar que «ha ridiculizado» al país y que no se puede acoger a Leonarda en contra de las decisiones judiciales.

Continúan las manifestaciones

El padre de Leonarda, Resat, ha revelado ayer que en realidad sus hijos han nacido cinco en Italia y el último en Francia, pero que mintió acerca de su origen porque creyó que así resultaría más fácil regularizar su situación. Desde Mitrovica, ha declarado que no separará a su familia y que piensa intentar regresar a Francia, aunque sea de forma ilegal, «por todos los medios».

Entre tanto, en París continúan las manifestaciones de estudiantes. Ayer, contra la decisión de Hollande de permitir el regreso de Leonarda, pero no el de su familia.