El gobierno de Francia invita a no dejarse influir por la «emoción» en el caso de Leonarda

EFE

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VALDRIN XHEMAJ

En sus primeras declaraciones tras la deportación de la alumna gitana, el ministro de Interior ha asegurado que se mantendrá en su «rumbo»

20 oct 2013 . Actualizado a las 19:00 h.

La polémica deportación de la alumna gitana Leonarda Dibrani ha obligado a dar la cara al ministro del Interior, Manuel Valls, y a los sindicatos de policía, en un nuevo intento por acallar unas críticas que no han acabado con la decisión de permitir su regreso pero no el de su familia.

El tono lo marcó ayer el presidente, François Hollande, en una comparecencia televisada en la que subrayó que aunque la expulsión fue conforme a la ley sí hubo una «falta de discernimiento» en su ejecución, que tuvo lugar durante una excursión escolar.

Teniendo en cuenta esas circunstancias «excepcionales», Hollande permitió el regreso de la joven en caso de que esta lo deseara pero no el de su familia, y anunció que se iban a reforzar las instrucciones en vigor para prohibir toda nueva interpelación en el marco escolar.

Dibrani ha dejado claro desde Mitrovica, en Kosovo, que no piensa volver sin sus padres ni sus cinco hermanos, y su rostro ha servido a los críticos contra la política de inmigración francesa, una de las más restrictivas de la Unión Europea, para poner de nuevo en el punto de mira al titular de esa cartera.

Sin salir del «rumbo»

«Nada me desviará de mi rumbo», dijo hoy Valls en una entrevista concedida al semanario «Journal Du Dimanche», en la que subrayó que «para que la inmigración se mantenga como una posibilidad, se deben controlar los flujos migratorios».

Los Dibrani habían agotado todos los recursos administrativos y judiciales para permanecer en Francia, con resultados fallidos, y su deportación la semana pasada, según insistió hoy el ministro, estuvo, por lo tanto, «justificada».

«Los extranjeros, incluso con familia o con niños escolarizados, cuando dejan de tener el derecho de estancia, tienen que dejar el territorio», subrayó desde JDD, donde calificó de «gesto de generosidad» la oferta de Hollande para que la joven vuelva, pero insistió en que el resto de su familia no tiene autorizada la vuelta.

Cientos de estudiantes contestaron ayer esta solución parcial, y las críticas, que desde hace una semana proceden más del campo de la mayoría gubernamental que de la derecha francesa, no han cesado en todo el fin de semana.