«Atacar la inmigración en origen es imposible»

La doctora Carmen González, especialista en migraciones del Real Instituto Elcano, cree que se evitarían tragedias desplegando los efectivos de Frontex más cerca de los países de salida


redacción / la voz

Carmen González Enríquez, investigadora principal de demografía, población y migraciones exteriores del Real Instituto Elcano, advertía ya en el 2011 de que la accidentada gestión que los italianos hacían de la avalancha migratoria desde el norte de África podía poner en dificultades la libertad de movimientos de los ciudadanos europeos en el interior del espacio Schengen. En abril de aquel año, Italia intentó desviar hacia Francia a varios miles de refugiados huidos de Túnez. Francia impuso controles en sus fronteras. La crisis de Lampedusa y la nueva petición italiana de mayor corresponsabilidad de los firmantes de los acuerdos de Schengen hicieron temer un rebrote de esos conflictos entre naciones.

-¿Ha habido un cambio de actitud sobre las normas que imponen los acuerdos de Schengen?

-No ha habido ni creo que vaya a haber un cambio de actitud. Los Estados aprendieron del caso anterior y no tiene aspecto de volver a suceder. Los controles interiores son ineficaces; los que no pasan en el momento en que hay un control pasarán en otra ocasión. Esas medidas tienen un carácter más retórico que práctico.

-Pero hubo un intento de restablecer vigilancia en las antiguas fronteras nacionales.

-Sí, países como Francia y Dinamarca pedían que se estableciera e institucionalizara la posibilidad de cierres temporales, pero se rechazó. La dimensión del problema hoy, que es menor, no justifica medidas de ese tipo.

-Decía usted que Europa, a partir de los acuerdos de Schengen, ha hecho más por defender sus fronteras que por integrar a los inmigrantes que entran

-Sí, pero es que no hay otra; el objetivo de Schengen no es integrar inmigrantes; de cara al exterior su finalidad se centra más en el terreno defensivo.

-Y aun así, en los diez últimos años los inmigrantes llegados a España se han cuadruplicado, hasta ser el 12,3 % de la población.

-E incluso más, porque en ese mismo período una buena cifra de los que llegaron han conseguido nacionalizarse. Ahora mismo debemos estar en alrededor de un 14 % de población inmigrante

-¿Ve usted alguna solución para frenar la avalancha? ¿Cree que, como era opinión dominante hace unos años, la solución es fomentar el desarrollo en los países de origen?

-Atacar el problema de la inmigración en origen es imposible. No tenemos capacidad para frenar los conflictos internos en los países emisores de refugiados o de emigrantes. No tenemos el poder de acabar con la guerra en Libia o de mejorar las condiciones civiles en Somalia o de estabilizar el conflicto civil en Egipto. No podemos pensar que somos omnipotentes. Ayudar al desarrollo económico tampoco es suficiente. Mire Siria, un país plenamente desarrollado, que a causa de su conflicto interno es uno de los principales emisores de refugiados hacia Europa. No es fácil intervenir en un país y asentar sus instituciones desde fuera. Incluso debemos pensar que en países muy pobres, el crecimiento económico puede aumentar la salida de emigrantes, porque antes no tenían ni para afrontar los gastos del viaje.

-Si no ve soluciones de conjunto, ¿tal vez sí medidas paliativas?

-Soy pesimista sobre la posibilidad de grandes soluciones. Me parece que lo único que se puede hacer en la práctica es reforzar los controles para evitar desgracias como las recientes. Podría mejorarse algo si se despliegan los efectivos de Frontex mucho más cerca de los puntos y los países de salida.

Carmen González Enríquez especialista en migraciones del Real Instituto Elcano

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