Fisuras en el Gobierno francés por la expulsión de una niña kosovar

Europa Press PARÍS

INTERNACIONAL

La izquierda, dividida ante el trato de las autoridades a la población gitana

16 oct 2013 . Actualizado a las 22:01 h.

La expulsión de una niña kosovar de 15 años ha levantado una intensa polémica en Francia por el fondo y la forma en que se produjo, hasta el punto de que ha marcado nuevas divisiones en el seno de la izquierda por el trato de las autoridades a la población gitana. El Gobierno, en el ojo del huracán, ha abierto una investigación.

Los hechos se produjeron el pasado 9 de octubre, cuando la Policía detuvo el autobús en el que viajaban Leonarda Dribani y su clase durante una actividad extraescolar para proceder a expulsar del país a la joven y su familia.

Los Dibrani llevaban cuatro años y diez meses en Francia y se encuentran ya en Mitrovica, donde las autoridades locales les han instalado en una vivienda y les han ofrecido asistencia social, incluido el pago de alquiler y la entrega de una estufa de leña para soportar el invierno, según France Inter.

Las críticas por esta polémica expulsión vuelven a tener como diana al ministro del Interior, Manuel Valls, que ha anunciado este miércoles la apertura de una «investigación administrativa» para aclarar la expulsión de la niña.

No obstante, ha pedido que todas las partes mantengan la «sangre fría». «No duden ni por un instante que mis servicios aplican las reglas del derecho público con inteligencia, prudencia y humildad», ha afirmado el ministro del Interior durante una visita a Lorient.

Valls ya levantó ampollas al abogar recientemente por que los gitanos búlgaros y rumanos fuesen «devueltos a la frontera» y cuestionar su integración en Francia. Al igual que sucediese con estas declaraciones, la división de la izquierda gala ha vuelto a quedar patente tras la expulsión de Léonarda.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, se ha referido a la polémica en la Asamblea Nacional, desde donde ha dado entender que la repatriación de la familia Dribani no es definitiva. «Si hiciese falta, anularemos la orden de traslado a la frontera y esta familia volverá para que podamos volver a examinar su situación en función de nuestras leyes, nuestros principios y nuestros valores», ha explicado.

El jefe de Gobierno ha subrayado la necesidad de proteger especialmente a los niños cuando se encuentren «en un recinto escolar», algo en lo que también ha coincidido el ministro de Educación, Vincent Peillon, que ha hablado incluso de hacer del colegio y el instituto un «santuario». Para Peillon, por un lado está «la ley» y, por otro, «los principios propios de Francia», según informa 'Le Monde'.