La isla de Lampedusa, colapsada de vivos y también de muertos

Los ataúdes se alineaban hasta ayer en un hangar del aeropuerto sin saber muy bien qué hacer con ellos


Las víctimas del naufragio del 3 de octubre continúan aumentando y ya son 359, tras el hallazgo ayer de otros 20 cadáveres. Los ataúdes con los fallecidos se alineaban hasta ayer en un hangar del pequeño aeropuerto de Lampedusa o en camiones frigoríficos en el muelle de la isla. Nadie sabía qué hacer con ellos, mientras el primer ministro prometía un funeral de Estado del que no se sabe ni dónde ni cuándo se celebrará.

Desde Italia y otros países han llegado a la isla familias somalíes y eritreas buscando entre los cuerpos identificados con un número a los parientes que habían anunciado su llegada a Europa pero de los que no habían tenido más noticias. Algunos ya han solicitado la repatriación de los cadáveres, pero el resto siguen a la espera de una sepultura digna.

Como el cementerio de Lampedusa es demasiado pequeño, muchos pueblos de Sicilia se han ofrecido para hacerse cargo de los cuerpos que nadie reclame, entre ellos Agrigento, que enterrará a un centenar. Ayer un buque de la Marina, el Casiopea, cargaba en sus bodegas los ataúdes para trasladarlos a Porto Empedocle y allí repartirlos entre varios ayuntamientos sicilianos. Durante toda la semana las autoridades italianas habían trasladado hacia otros centros de Sicilia a gran parte de los refugiados del centro de acogida de Lampedusa que estaban antes del naufragio del día 3, pero en las últimas horas este está de nuevo colapsado después de que en los últimos días llegaran otros cientos de refugiados. La alcaldesa, Guisi Nicolini, denunció el estado de parálisis de la isla, que no tiene capacidad para acoger ni tantos inmigrantes ni tantos muertos.

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