Parar la reforma sanitaria americana con un discurso

El senador Ted Cruz lleva 21 horas hablando para evitar la votación presupuestaria sobre la «Obamacare»


El senador republicano por Texas, Ted Cruz, ha logrado llamar la atención de los medios de comunicación al intentar frenar y acabar con la reforma sanitaria que persigue aprobar el presidente Obama, y que se conoce como «Obamacare».

Para intentar frenar la Ley de Asistendcia Sanitaria Asequible, Cruz, miembro del ultraconservador movimiento Tea Party, ha decidido iniciar un discurso «hasta que no pueda más», y así agotar los plazos parlamentarios para privar de fondos a la reforma sanitaria aprobada en el 2010.

Concretamente, su objetivo es retrasar al líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, encargado de iniciar el proceso de votación acerca de la propuesta de ley ya aprobada la semana pasada en la Cámara de Representantes y que espera que proporcione los fondos suficientes al Estado, a punto de quedarse sin liquidez, para que pueda afrontar sus gastos al menos hasta el 15 de diciembre.

El problema es que para que esto se pueda llevar a cabo los fondos federales para la ley sanitaria de Obama se tendrían que retirar, algo que rechazan tajantemente los demócratas. Por ello, Reid ya ha anunciado que a su paso por el Senado se eliminará esa cláusula de la propuesta, que es lo que Cruz quiere evitar.

Pero este discurso, en el que Cruz lleva más de 21 horas hablando, incluso a leído tuits de los ciudadanos para prolongar su intervención, no va más allá de «uno de los (discursos) más largos de la historia moderna» en la Cámara Alta norteamericana ya que ya se ha establecido la fecha de la votación. Además, el senador Cruz no cuenta con el respaldo de algunos altos cargos de su partido ya que el trasfondo es más que graves, pues de no lograr aprobar un presupuesto el país norteamericano se quedará sin dinero para pagar a todos sus funcionarios y servicios desde el 1 de octubre. La opinión pública podría acabar responsabilizando a los republicanos en vez de a Obama, como pretendía la oposición.

De hecho, no es una idea demasiado descabellada pues en los años 90, durante el gobierno del demócrata Bill Clinton, el Congreso también forzó el cierre del gobierno, y en esa ocasión la opinión pública respaldó al mandatario.

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