Senegal tiene encarcelados a tres tripulantes del «Almadraba Uno»

Retiene a otros 23, tres de ellos gallegos, hasta el juicio por delito ecológico

la voz

Senegal quiere aplicar el principio de «el que contamina, paga» al armador del Almadraba Uno, el atunero de capital gallego que en la madrugada del 2 de agosto pasado embarrancó en las islas de la Magdalena, un parque natural que hay a escasas millas del puerto de Dakar, donde el pesquero acababa de llenar los tanques de combustible. Ese es el problema: que buena parte de los 400.000 litros que llevaba en los depósitos acabaron en el paraje protegido y, por eso, las autoridades senegalesas imputan al barco por delito ecológico.

Y en este caso el que contamina debe pagar 3,5 millones de euros, según los cálculos de Senegal. Es la cantidad que, según diversas fuentes, reclama el Estado al responsable del atunero, perteneciente a la empresa Petusa, con sede en A Pobra do Caramiñal, pero que ha firmado un contrato privado para la venta futura de la empresa a Calvo.

Mientras, la tripulación del Almadraba Uno permanece retenida en suelo senegalés. De las 27 personas que había a bordo cuando se produjo el embarrancamiento, solo una ha regresado: el biólogo del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que, por imposición normativa, deben enrolar este tipo de embarcaciones en sus mareas.

No han corrido la misma suerte los otros 26 tripulantes del barco, de los que seis son españoles (tres de ellos gallegos) y el resto de varios países de África. Veintitrés están retenidos en Dakar sin poder salir del país. Y la peor parte se la llevan tres personas, que aparte de estar apresadas en Senegal, están encarceladas. Son el capitán, el patrón y el marinero que estaba de guardia en el puente cuando ocurrió el accidente. Fuentes conocedoras del caso apuntaron que los tres que permanecen en prisión son vascos, dos de ellos de Bermeo.

Juicio rápido

Hizo ayer mes y medio del siniestro y la tripulación aún no dispone de su documentación, que le fue retirada en cuanto se formalizaron los cargos contra el Almadraba Uno. La vista está fijada para hoy a mediodía -dos horas más en España-. En este juicio rápido -que por lo que se ha dilatado ese calificativo es un mero formalismo- se verá si se sustenta la acusación de delito ecológico y se supone que se fijará la fianza para dejar salir al atunero gallego y a la tripulación.

Tareas de limpieza

El comité nombrado por las autoridades de seguridad marítima senegalesas (Hassmar) para gestionar el incidente tardó casi un mes en bombear el fuel que había en los tanques y retirar los aparejos (más de 1.500 metros de red que pesaban 20 toneladas) y demás elementos contaminantes del barco y controlar la mancha que, según recogieron los medios del país, provocaron los 200.000 litros de gasoil que llegaron a la costa del parque natural. Pese a la amplia trascendencia que el caso tuvo en Senegal, en España, tanto las compañías relacionadas con el atunero como las autoridades mantienen hermetismo. Fuentes de Exteriores explicaron ayer que la están siguiendo el caso con atención, aunque declinaron facilitar más datos.

Embarrancamiento y vía de agua

Pasaban de las cinco de la mañana del 2 de agosto cuando el «Almadraba Uno» que zarpaba del puerto de Dakar rumbo a Mauritania (país del que tiene licencia) embarrancó en las islas de la Magdalena y abrió el casco del barco, con lo que se produjo una vía de agua. Tras lanzar una alerta, la tripulación abandonó el barco salvo el capitán, el patrón, el jefe de máquinas y el marinero de guardia. Tras la operación de rescate, los marineros fueron a un hotel menos tres personas, el capitán, el patrón y el marinero de guardia, que fueron conducidos a un calabozo, sin mantas ni más alimentos que los proporcionados por sus compañeros y, después, a prisión.

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