El Pentágono conocía fallos en los controles de acceso a la Navy Yard

Un informe atribuye a los recortes económicos que se relajara la seguridad


nueva york / corresponsal

Dulce, violento, buen tipo, rabioso? esos calificativos tan contradictorios definen, según amigos y conocidos, a Aaron Alexis, el hombre de 34 años y con problemas psicológicos que el lunes disparó en la sede de la Armada en Washington y mató a doce personas antes de ser abatido.

Trabajaba para The Experts, empresa subcontratada por Hewlett-Packard para modernizar el intranet de la Armada estadounidense. La compañía desconocía los antecedentes problemáticos que tenía Alexis y ayer reprochó a la Armada que no hubiera informado sobre la mala conducta que tuvo como militar, «pues no lo hubiera contratado».

El alcalde de Washington DC, Vincent Gray, vinculó ayer los fallos de vigilancia con los recortes en el presupuesto federal. La polémica saltó al filtrarse un informe de la inspección general del Pentágono que subraya fallos en los controles de acceso a las instalaciones del US Navy debido a reducciones presupuestarias en Defensa. Detalla que a siete de las instalaciones estudiadas, entre las que está la Navy Yard, «no se les concedieron los recursos y los medios adecuados para verificar eficazmente los antecedentes de los subcontratistas exteriores».

El secretario de la Marina, Ray Mabus, ordenó ayer que se revise la seguridad en todas las instalaciones de la Armada y el Cuerpo de Marines,.

Aaron Alexis había comenzado hace una semana a trabajar como técnico informático en la sede de la Armada. Por eso tenía una tarjeta de acceso. Allí acabó con la vida de tres mujeres y nueve varones de entre 46 y 73 años, todos civiles.

Antes, Aaron Alexis había vivido en Tejas. Fue soldado en Fort Worth cuatro años, hasta el 2011 que pidió la baja. El Ejército explicó que aunque fue licenciado con honores, su historial recoge hasta diez cargos por mala conducta, que van desde insubordinación hasta embriaguez, ausentarse y un incidente que ocurrió en su apartamento cuando una vecina lo acusó de haber disparado contra el techo, sobre el que ella vivía, porque le había recriminado que hacía ruido. La policía acudió, pero él dijo que el arma se le había disparado, y no presentaron cargos.

En el 2004, a raíz de otro conflicto, su padre explicó que Aaron había colaborado en las labores de rescate tras el del 11S y que desde entonces padecía estrés postraumático. La oficina de veteranos ha revelado que había buscado reiteradamente ayuda para sus problemas mentales, pues, al parecer, oía voces. Su familia dice que estaba a tratamiento psicológico.

«Ahora estamos seguros de que fue una sola persona la responsable de las víctimas», dijo la jefa de la policía de Washington.

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