«Para Nixon y Kissinger, Allende era más peligroso que Fidel Castro»

«Ambos temían lo que su ejemplo significaba para Italia y Francia»


madrid / la voz

Hoy se cumplen 40 años de aquel 11 de septiembre de 1973 en el que los militares a las órdenes de Augusto Pinochet acabaron con la democracia en Chile que encarnaba Salvador Allende. El periodista e historiador Mario Amorós (Alicante, 1973) acaba de publicar Allende. La biografía (Ediciones B), una reconstrucción minuciosa de la trayectoria política de este icono de la izquierda del siglo XX basada en documentos inéditos de archivo, entrevistas, prensa de la época y una inmensa bibliografía, que es ya una obra de referencia. «Allende permanece atrapado en el 11 de septiembre, pero es mucho más que eso», asegura. Por ejemplo, el ministro de Salubridad (1939-42), que instauró un sistema pionero de sanidad pública en América Latina, el líder que unió a la izquierda chilena o el presidente que hizo grandes transformaciones sociales.

-¿Cuáles fueron las causas que llevaron a la caída de Allende?

-Desde que ganó las elecciones de septiembre de 1979 tuvo poderosos enemigos, la derecha, los grupos económicos más importantes y el presidente de EE.UU. Richard Nixon. Pero esa reacción temprana no era suficiente. Fue necesario que la democracia cristiana, con Frei y Aylwin a la cabeza, se uniera al bloque opositor de derecha en 1971, por lo que tuvo una gran responsabilidad en el golpe. El 22 de agosto de 1973 aprobó una declaración de la derecha que calificaba al gobierno como ilegítimo y decía que quería implantar una dictadura marxista, lo que era una llamada clarísima a los cuarteles.

-Después de la desclasificación masiva de documentos el papel de EE.UU. en el golpe es claro.

-Para Nixon y Kissinger, Allende era un enemigo principal. Representaba un peligro mayor que Fidel Castro, porque era una vía democrática al socialismo que rompía los mitos de la guerra fría, pues respetaba el pluralismo político. Temían lo que significaba ese ejemplo sobre todo para Italia y Francia.

-Pero Allende cometió errores.

-Claro, no era un superhéroe. El primero, que minusvaloró los riesgos de lo que significaba ese proceso para EE.UU. También mitificó a las Fuerzas Armadas, que consideraba constitucionalistas, respetuosas con la voluntad del pueblo, sin entender que sus oficiales se adiestraban en EE.UU. y habían asumido su doctrina de la seguridad nacional y el anticomunismo de la guerra fría. Confió la defensa de la democracia en las Fuerzas Armadas y su traición supuso su destrucción.

-El presidente Sebastián Piñera aseguró este lunes que Allende quebrantó la democracia.

-La derecha asegura que sobrepasó el marco de la democracia, que generó el caos económico, sigue dando argumentos para legitimar el golpe. Ya reconoce los crímenes de la dictadura, pero destaca que implantó un modelo económico exitoso cuando Pinochet dejó en 1990 un país con un 40 % de la población en extrema pobreza.

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