«No queremos quedarnos en Siria mientras nos bombardean»

Refugiados sirios en un campo libio del valle de Bekaa.
Refugiados sirios en un campo libio del valle de Bekaa.

beirut / e. la voz

No somos refugiados, pero no queremos quedarnos en Siria mientras nos bombardean, ya hemos visto bastante», relata Abou Haytham, quien llegó hace dos días a Beirut junto con sus cuatro hijos cruzando la frontera siria y huyendo de un inminente ataque contra el régimen.

 El caso de los refugiados sirios empieza a pesar  sobre las espaldas del Gobierno libanés que a pesar de sus repetidas llamadas  a la comunidad internacional solicitando apoyo y financiación que nunca llega se muestra incapaz de responder a las necesidades del cerca de millón de refugiados que asegura acoge el país.

 Los sirios de clase media han sido los primeros en salir a pesar de que muchos otros han optado por quedarse a proteger sus pertenencias o a la espera de localizar a un ser querido desaparecido o secuestrado. « Yo me iría mañana mismo, pero mi cuñado ha sido secuestrado y no podemos abandonar las negociaciones porque luego no sabemos qué pasará», cuenta al teléfono Haifa desde Damasco.

A pesar de que el Líbano y los libaneses se preparan para una nueva avalancha de refugiados, el paso fronterizo entre Siria y el Líbano retornaba ayer a la normalidad conforme se retrasaba el ataque al régimen sirio. En los últimos días han entrado casi el mismo número de sirios que han salido, 15.000, por lo que no se puede hablar de una avalancha. No obstante, las oenegés no disponen de recursos suficientes para hacerse cargo de los que ya están aquí, explica el responsable de prensa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

 Mientras las oenegés intentan devolver al debate el caso de los refugiados sirios, los libaneses no esconden su hastío: «Llevamos más de un año acogiendo a familiares lejanos llegados de Siria, mi marido a penas tiene trabajo porque aquí vivimos del comercio con Siria y ya no existe, y la comunidad internacional no ayuda a los libaneses», se queja Oum Khaled, en Wali Khaled, en la frontera norte con Siria. En la capital libanesa muchos temen que el ataque provoque una estampida de centenares de miles de sirios, se deteriore la seguridad y compitan en el mercado laboral.

  

Españoles en Siria

Respecto a los españoles en Siria, la embajadora de España en el Líbano asegura que «fueron llamados al inicio del conflicto a dejar el país. Solo quedan unos 300, la mayoría españoles-sirios que han optado por quedarse. No obstante, en la embajada en Damasco el equipo local sigue trabajando y en permanente contacto con todos».

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