Barack Obama cree que el «sueño» que perseguía Luther King es más difícil de conseguir ahora que antes

El presidente de Estados Unidos habló, en el mismo lugar donde King dio su famoso discurso, arropado por líderes de derechos civiles


La ceremonia que conmemora el 50 aniversario de la marcha por la libertad encabezada por Martin Luther King, ha tenido un discurso destacado sobre todo lo demás. El presidente de EEUU, Barack Obama, habló desde el monumento a Lincoln arropado por una serie de líderes de los derechos civiles, miembros de la familia King, famosos como la televisiva Oprah Winfrey y ex presidentes como Jimmy Carter y Bill Clinton.

A pesar de que los detalles de ese discurso no se conocían, Obama dejó entrever que repasaría los logros del movimiento de los derechos civiles y también las tareas pendientes para erradicar las injusticias. Eso sí, afirmó que será casi imposible que sus palabras tengan el mismo impacto que tuvieron aquel 28 de agosto de 1968 ya que cuando se hace mención al «al discurso del doctor King en la Marcha en Washington» se habla, seguramente, de «uno de los cinco más grandes discursos en la historia de EEUU» y que por lo tanto es inigualable.

El presidente de EEUU ha admitido que ese discurso es inigualable y que lo único que puede hacer en esta ocasión es «celebrar los logros de todos aquellos en cuyos hombros nos apoyamos y recordarle a la gente que aún nos queda una labor pendiente» porque aún existen barreras institucionales que impiden que algunos grupos consigan triunfar y que son, en opinión de Obama, «el legado de la discriminación, la esclavitud» y las leyes Jim Crow que institucionalizaron la segregación racial.

En su discurso, Obama ha alertado que el sueño que tenía Martin Luther King «parece aún más difícil de alcanzar» por la enorme brecha racial en cuanto a la distribución de la riqueza. Al mismo tiempo, elogió a los pioneros en la defensa de los derechos humanos y gracias a ellos «las puertas de la oportunidad y educación se abrieron para que sus hijas e hijos pudieran finalmente imaginar sus propias vidas, más allá de lavar la ropa sucia de alguien o limpiar los zapatos de otro».

Por otro lado, George W. Bush tampoco quiso perder la oportunidad para afirmar que la búsqueda de la justicia que inició King aún no ha terminado, «nuestro país ha recorrido un largo camino desde aquella brillante tarde de hace 50 años, pero nuestro viaje hacia la justicia todavía no está completo» a pesar de que el discurso de King extendió «un mensaje de esperanza, justicia y hermandad que se apoderó de los corazones de hombres y mujeres de todo el mundo».

El ex presidente norteamericano pidió a las personas que se comprometan a realizar sus ideales para, de esta forma, seguir «caminando hacia el día en que se respete la dignidad y la humanidad de casa persona».

El discurso del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos ha generado expectativas en todos los sectores de la sociedad en un momento en que las minorías, y los negros entre ellas, afrontan unas tasas muy altas de desempleo y grandes trabas en su ascenso social. A pesar de las situaciones que están viviendo el pueblo afroamericano, Obama siempre ha creído que su llegada a la Casa Blanca en el 2009 es fruto de la labor de King y de otros militantes por los derechos civiles.

Antes de que Obama pronunciase sus esperadas palabras, sus antecesores demócratas, Jimmy Carter (1977-1981) y Bill Clinton (1993-2001), hicieron lo mismo, quienes por su edad y orígenes en Georgia y Arkansas, respectivamente, fueron testigos del efecto de las leyes «Jim Crow» y de la lucha, a veces sangrienta, por erradicarlas.

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