EE.UU. despliega más tropas y Siria dice que si es atacada arderá la región

Médicos Sin Fronteras confirma 355 muertes en hospitales de Damasco por agentes químicos

Tres destructores de EE.UU. pasando por el canal de Suez, en una imagen de archivo.
Tres destructores de EE.UU. pasando por el canal de Suez, en una imagen de archivo.

corresponsal / nueva york

Tres días después del presunto ataque con armas químicas en Siria, aumenta la presión sobre Bachar al Asad: Estados Unidos refuerza su presencia militar en la zona y analiza las opciones de una intervención. Además, jefes militares de diez países (EE.UU., Jordania, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí y Catar) discutirán el lunes en Jordania sobre «la seguridad regional».

Un cuarto destructor estadounidense ha sido enviado por el Pentágono hacia Siria. Está equipado con misiles balísticos capaces de atacar posiciones sirias desde el Mediterráneo, lo que se considera sería una de las primeras acciones de EE.UU. Washington también dejó en Jordania 700 militares, baterías de misiles Patriot y cazas F-16 en junio.

Misiles para «abrir la puerta»

En caso de ataque, recoge Le Monde, la doctrina americana prevé generalmente desde el principio el uso de misiles de crucero para «abrir la puerta» y desembarazarse de las defensas antiaéreas enemigas». Es lo que sucedió en Libia, donde de inicio Londres y Washington lanzaron 110 Tomahawk.

Una posible de intervención parece cada vez más próxima. Ayer, el equipo de Seguridad Nacional estadounidense se reunió en la Casa Blanca. Según The New York Times, están evaluando utilizar el mismo argumento que se usó en Kosovo en 1999. Entonces, cuando Milosevic atacó a la minoría albanesa, el presidente Bill Clinton realizó una intervención con el apoyo de la OTAN para «proteger a la población vulnerable». Clinton sabía que no podía contar con el respaldo de la ONU pues Rusia apoyaba a Milosevic y hubiera impuesto su veto en el Consejo de Seguridad. En el caso de Siria ocurre lo mismo. Rusia apoya a Damasco y ha pedido una investigación independiente sobre el ataque químico.

Médicos Sin Fronteras (MSF) confirmó ayer que en tres hospitales cerca de Damasco se atendió durante la mañana del miércoles a más de 3.600 personas con «síntomas neurotóxicos». Es decir, de haber estado expuestas a productos químicos. De ellas, según MSF, murieron 355.

Hace un año, Obama advirtió a Al Asad que usar armas químicas sería cruzar una «línea roja» que le traería graves consecuencias. Pero las reticencias a intervenir siguen. Uno de los motivos es la preocupación en la Casa Blanca por una mayor desestabilización en la zona y que crezca el número de refugiados.

El ministro de Información sirio, Omran al Zubi, advirtió a Estados Unidos que atacar su país «no será un pícnic para nadie (...), porque una agresión tendría graves repercusiones y sería una bola de fuego que haría arder todo Oriente Medio».

Ayer llegó a Damasco la representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Angela Kane, para presionar a Al Asad y conseguir que permita a los expertos investigar el origen del ataque del miércoles. Poco después de su llegada, un coche bomba mató a cinco personas.

Ayer, el Gobierno sirio acusó a los rebeldes de usar armas químicas y provocar la asfixia a 20 soldados en Jobar. La oposición, por su parte, pidió la intervención internacional. E Irán, por boca de su presidente, Hasán Rohani, dio por hecho por primera vez que se usaron armas químicas y ha llamado a la comunidad internacional a prohibirlas.

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