El «Viernes de la ira» deja más de cien muertos y mil detenidos

El premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei anuncia su dimisión como vicepresidente tras la crudeza de los enfrentamientos. Los hermanos musulmanes denuncian la muerte de más de 2.200 seguidores en los últimos días


El Ministerio del Interior de Egipto ha confirmado que el arresto de 1.004 miembros de Hermanos Musulmanes en el marco de la ola de protestas contra el Gobierno militar del Viernes de la ira, según un comunicado emitido la madrugada de este sábado.

En total, han sido «apresados» 1.004 «elementos de los Hermanos Musulmanes» y se han incautado seis rifles automáticos, 21 pistolas, catorce paquetes de cartuchos, 1.069 municiones de diferente calibre y siete granadas de mano.

El Ministerio, dirigido por el militar Mohamed Ibrahim, acusa a los seguidores del presidente depuesto Mohamed Mursi de querer «empujar al país hacia un ciclo de violencia y confusión», así como de «aterrorizar a los ciudadanos y ejecutar asaltos armados contra la Policía y edificios oficiales».

Previamente, el diario egipcio Al Masry al Youm cifró en hasta 1.118 los manifestantes arrestados, en su mayoría seguidores de Mursi, citando a fuentes de Seguridad.

En el Viernes de la ira, sólo en El Cairo, una ciudad tomada por el Ejército y escenario de los choques más intensos, alrededor de un centenar de personas han muerto, según fuentes de los servicios de seguridad. Un testigo de la agencia Reuters ha visto al menos 27 cadáveres tendidos junto a una mezquita de la capital, aparentemente víctimas de disparos de bala y perdigones.

En Alejandría, la segunda ciudad del país, han muerto 16 personas y otras 140 han resultado heridas, según la televisión estatal. A estas víctimas se suman otras cinco en Fayum, ocho en Damietta, cuatro en Ismailia, cuatro en Port Said, cuatro en Suez y cuatro en Tanta.

Dimisión de El Baradei

El premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei anunció su dimisión como vicepresidente de transición tras los violentos disturbios registrados en el país a raíz del desalojo a la fuerza de los campamentos de protesta islamista en El Cairo.

«He presentado mi dimisión porque no puedo asumir la responsabilidad de decisiones con las que no estoy de acuerdo», le citó la televisión Al Arabiya.

La policía no debería haber desalojado violentamente los campamentos de los seguidores de Mohamed Mursi, porque aún no se habían agotado todas la alternativas pacíficas, señaló El Baradei.

«Lamentablemente de lo ocurrido hoy se beneficiarán aquellos que llaman a la violencia y el terror», señaló El Baradei en su escrito de dimisión entregado al presidente de transición Adli Mansur y publicado por el portal de noticias estatal Al Ahram.

Viernes de la ira

Los Hermanos Musulmanes habían convocado en Egipto una «marcha de la ira de millones» para después de los rezos de este viernes, en protesta por la gran matanza producida durante el desalojo de las acampadas de apoyo al depuesto expresidente Mohamed Mursi.

«A pesar del dolor y la pena por la pérdida de nuestros mártires, el último crimen de los golpistas ha aumentado nuestra determinación para acabar con ellos», ha dicho el movimiento islamista egipcio en un comunicado. Su portavoz Gehad El Haddad ha detallado a través de la red social Twitter que «las marchas antigolpe partirán de todas las mezquitas de El Cairo en dirección a la plaza Ramisis, después de los rezos, en un nuevo viernes de la ira».

En previsión de posibles disturbios,el Ejército egipcio cerró todos los accesos a la plaza de Tahrir, en El Cairo, para impedir que los miles de simpatizantes e integrantes de los Hermanos Musulmanes acudan al simbólico lugar durante el llamado «Viernes de la Ira». Los militares sellaron la zona con vehículos acorazados y alambradas ante la presencia de un pequeño grupo de simpatizantes a favor del Ejército que desde el derrocamiento de Mursi el pasado 3 de julio permanecen acampados en la plaza.

Ante la violenta y delicada situación que está viviendo Egipto estos días, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha instado a todas las partes a «ejercer la máxima contención», insistiendo en «la necesidad de acabar con la violencia para avanzar en la reconciliación nacional».

Los disturbios en Egipto comenzaron a primera hora del pasado miércoles, cuando las fuerzas de seguridad iniciaron el desalojo de los principales campamentos pro Mursi en El Cairo, dando lugar a un fuerte enfrentamiento con los manifestantes islamistas que ha dejado cientos de fallecidos y heridos.

La violencia se extendió rápidamente a otras ciudades egipcias. En Menia, los choques entre uniformados e islamistas se han cobrado la vida de 41 personas, mientras que en Fayum han dejado 35 fallecidos, en Ismailia 15 y en Alejandría 10.

Las autoridades egipcias han informado de que al menos 525 personas han muerto y más de 3.500 han resultado heridas en todo el país. Sin embargo, los Hermanos Musulmanes han asegurado, a través de El Haddad, que hay más de 4.500 fallecidos.

Además, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Interior, un total de 534 personas han sido detenidas en relación a estos disturbios. Su titular, Mohamed Ibrahim, ha negado que haya ocho líderes de Hermanos Musulmanes entre los arrestados. En este contexto, el Gobierno ha decretado el estado de emergencia en todo el país durante un mes y ha ordenado un toque de queda nocturno -de siete de la tarde a seis de la mañana- en once provincias, incluidas las principales ciudades, para tratar de contener la violencia.

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