Maduro y Santos pactan reglas para rebajar la tensión

Los presidentes de Venezuela y Colombia han tenido un cara a cara en la frontera por primera vez desde que Bogotá recibiera a Henrique Capriles


Los presidentes Nicolás Maduro, de Venezuela, y Juan Manuel Santos, de Colombia, se reúnen este lunes por primera vez desde que estalló el enojo de Caracas porque el mandatario colombiano recibió en Bogotá al líder opositor venezolano Henrique Capriles.

Bajo el bochorno de la selva amazónica, los mandatarios conversan en la brigada fluvial del Puerto Ayacucho (suroeste), a orillas del fronterizo río Orinoco, un día después de que Capriles regresara de Chile y Perú, en su campaña internacional contra el gobierno de Maduro, al que considera «ilegítimo».

«Hoy venimos a poner sobre la mesa la verdad de Venezuela y Colombia, una vez más y a hablar con franqueza con el presidente Santos (...) el único camino que tenemos es la paz y la prosperidad», expresó Maduro en el saludo militar.

Santos fue recibido con honores militares, pero no brindó declaraciones en Puerto Ayacucho. Poco antes, en una ceremonia en Puerto Carreño, en el lado fronterizo de su país, dijo esperar dialogar «frente a frente» con el fin de establecer «unas reglas de juego» para trabajar «unidos».

A su llegada a Puerto Ayacucho, fuertemente custodiado por las Fuerzas Armadas, el canciller Elías Jaua dijo a periodistas que la reunión busca «relanzar y retomar las relaciones entre ambos gobiernos».

El conflicto estalló cuando Santos recibió el 29 de mayo, en la Presidencia colombiana, a Capriles, ex candidato presidencial que desconoce la victoria de Maduro en las elecciones del 14 de abril, celebradas tras la muerte por cáncer del presidente Hugo Chávez.

El líder opositor inició en Bogotá una ofensiva en América Latina para denunciar que las elecciones -que perdió por estrechos 1,49 puntos porcentuales-, fueron «fraudulentas», y buscar apoyo a su reclamo de nulidad.

«Ahora la derecha se fue a buscar a (el dictador Augusto) Pinochet (1973-90)», aseguró Maduro la víspera, sobre el viaje a Chile del opositor, recibido el viernes por el presidente Sebastián Piñera, aunque no en el palacio presidencial.

El encuentro en Bogotá provocó la furiosa reacción del gobierno de Maduro, quien acusó a Santos de «romper las reglas del juego», meter «una puñalada a Venezuela por la espalda» y prestarse «a la conspiración» contra su país.

Venezuela anunció incluso que revaluaría su papel como acompañante del proceso de paz que el gobierno de Santos adelanta desde noviembre con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba; aunque luego lo reconsideró y continuó el apoyo.

Para la analista Beatriz de Majo, de la Universidad Central de Venezuela, el disgusto sentó un precedente y podrían volver las tensiones. «Para las galerías habrá un apretón de manos tras la trifulca, pero será más de lo mismo. Se seguirán dando la espalda por razones ideológicas», opinó.

Una relación tirante

El encuentro, el primero bilateral desde que Maduro asumió la Presidencia, volverá las aguas a nivel entre dos vecinos que comparten miles de emigrantes. Con Santos, Colombia y Venezuela habían pactado una convivencia tras años de tensiones entre Chávez y el ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010).

Bajo el gobierno de Uribe, Bogotá acusó constantemente a Caracas de amparar a las FARC, lo que llevó a la ruptura de relaciones en julio de 2010.

Un mes después, al asumir el poder, Santos, ministro de Uribe pero de corte pragmático, restableció los nexos, pero las relaciones quedaron lastimadas.

El intercambio comercial, que en 2008 alcanzó el récord de 7.000 millones de dólares, cayó a 1.700 millones en 2010 y aún no se ha recuperado, pues ronda los 2.200 millones.

«Detrás de lo económico está lo político. Y es un error de Venezuela porque Colombia, un país productor, podría solucionarle los problemas de abastecimiento», opinó De Majo.

Uribe no ha escatimado críticas a su sucesor por su acercamiento con Caracas. «El presidente Santos valida el resultado electoral fraudulento de Venezuela (...) y el gobierno de Maduro mantiene a las FARC sentadas en la mesa de negociación», dijo el viernes al portal noticioso Minuto30.com.

El gobierno venezolano sostiene que Capriles, que lo acusa de «cómplice» de la guerrilla colombiana, y otros dirigentes de la oposición fraguan desde Bogotá, con la ayuda de políticos como Uribe, una «conspiración».

José Vicente Rangel, exvicepresidente y exministro de Defensa de Chávez, reiteró el domingo que la oposición venezolana compró aviones en Estados Unidos, «unidades piratas», para utilizarlos desde Colombia contra Venezuela. «El tema seguro será tatado en la reunión», afirmó.

En Puerto Ayacucho, una ciudad de 100.000 habitantes, muchos de ellos colombianos, los presidentes también abordarán problemas que comparten ambos países en sus 2.219 km de frontera, porosa para el narcotráfico y el contrabando.

La reunión se da en momentos en que se ha incrementado la violencia en la frontera por la presencia de grupos armados irregulares, sobre todo colombianos.

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