La absolución de George Zimmerman reabre la tensión racial en EE.UU.

El vigilante disparó sobre un joven negro desarmado, Trayvon Martin, y fue declarado inocente de forma unánime

Protestas en Los Ángeles
Protestas en Los Ángeles

El jurado decidió de forma unánime la noche del sábado que George Zimmerman disparó y mató al chico negro de 17 años Trayvon Martin en legítima defensa, un caso de trasfondo racial que sacudió Estados Unidos y cuyo desenlace amenaza ahora con reabrir las heridas. «Su fianza será liberada, su monitor GPS desconectado y no tendrá más cuentas pendientes con la justicia», dijo la jueza Debra Nelson a Zimmerman, de 29 años, después de que las seis mujeres que componían el jurado -cinco blancas y una hispana- decidieran tras 16 horas de deliberaciones.

La resolución del caso Zimmerman-Martin, que agitó a la opinión pública en Estados Unidos en febrero y marzo de 2012 por el supuesto componente racial, volvió a encender los ánimos de la comunidad afroamericana en Sanford y de personajes famosos en las redes sociales. El joven Martin, desarmado, caminaba la noche del 26 de febrero del 2012 vestido con una sudadera con capucha por la localidad de Sanford, Florida, tras comprar caramelos y un refresco. Zimmerman, entonces de 28 años, iba armado y ejercía de vigilante voluntario del vecindario. Llamó a la policía al considerar al joven «sospechoso» y desoyó los consejos del agente, que le pidió que no lo siguiera. Lo hizo, y durante una pelea cuya intensidad nunca quedó clara le disparó.

La fiscalía fracasó en su intento de demostrar que existió «mala voluntad y odio», condiciones para el asesinato en segundo grado que hubiese supuesto que Zimmerman fuera condenado a cadena perpetua. El jurado tambén tenía la posibilidad intermedia del homicidio culposo, pero finalmente decidió que Zimmerman era no culpable. «Ha sido un chivo expiatorio de un caso de derechos civiles», celebró el abogado de la defensa, Mark O'Mara, que negó siempre la amplitud del caso dado por los defensores de los derechos de los afroamericanos y consiguió convencer a las seis mujeres de entre 30 y 60 años que conformaban el jurado de que existía la «duda razonable» que permitía exculpar al vigilante de madre peruana.

«Nunca fue culpable de nada excepto de protegerse a sí mismo», dijo O'Mara, que de forma voluntaria y sin contraprestación económica asumió la defensa de Zimmerman. «Fue un poco David contra Goliath y ganamos», festejó el abogado, que pidió respeto a la sentencia tras casi tres semanas de juicio en las que consiguió demostrar que su defendido disparó porque temió por su vida. «Reconozco -todos hemos reconocido- que Trayvon Martin perdió su vida. (Pero) no fue un asesinato. No fue un homicidio culposo», afirmó en declaracions a CNN el hermano del acusado, Robert Zimmerman.

«No sería honesto decir que no había un trasfondo racial», dijo por su parte el abogado de la familia Martin, Benjamin Crump, que al igual que la fiscalía se resignó con la sentencia. «Esta mañana, la hija de Martin Luther King me escribió un mensaje: 'Esta noche es un momento decisivo para el sueño de mi padre'», reveló Crump, conocido abogado en casos de derechos sociales de la comunidad afroamericana. «Juntos podemos hacer que esto no pase de nuevo», dijo en Twitter Tracy Martin, padre de la víctima, que no estuvo en la sala de juicios durante la lectura de la sentencia. «Señor, durante mi hora más oscura confío en ti. Eres todo lo que tengo (...) Te amaré siempre Trayvon!!!», expresó también a través de la red social la madre del joven, Sybrina Fulton.

No fueron tan comedidos los personajes famosos, incapaces de entender la sentencia. «Da asco», escribió en twitter la actriz Mia Farrow, mientras que el jugador negro de baloncesto del Miami Heat Dwyane Wade mostró la incomprensión de muchos: «¿Cómo le explico esto a mis hijos?», se preguntó. «Si tuviera un hijo, se pareceríca a Trayvon Martin», había dicho el año pasado tras el asesinado el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, mientras Wade, LeBron James y sus compañeros del Heat se vestían con la sudadera con capucha que se convirtió un símbolo de justicia que la Fundación Martin reactivó poco después de la sentencia.

«¡El sistema ha facasado!», protestaba un grupo de afroamericanos con una pancarta a las afueras del juzgado de Sanford, según se vio en televisión, abriendo así la puerta a un conflicto racial que se había apaciguado durante el proceso y que ahora podría revivir con la absolución de Zimmerman

Roslyn M. Brock, presidenta de la influyente NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), hizo un llamamiento «inmediato» al Departamento de Justicia para realizar su propia investigación «de la violación de los derechos sociales cometida contra Trayvon Martin». «Estamos indignados y desconsolados por el verdicto», afirmó la organización.

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