La ciudad de Fortaleza fue escenario de una violenta batalla campal entre la policía y unos 40.000 manifestantes, en un enfrentamiento ocurrido en las inmediaciones del estadio Castelão, pocas horas antes del partido Brasil-México en el Grupo A de la Copa Confederaciones. Piedras, gases lacrimógenos, balas de goma y autos quemados fueron el símbolo del conflicto entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, tres horas antes de que se iniciara el encuentro.

Según informó el coronel de la Policía Militar João Batista, unos 40.000 manifestantes se hicieron presentes en la Avenida Alberto Craveiro para reclamar ajustes sociales y hacer público su rechazo hacia los millonarios gastos públicos para preparar la Copa Confederaciones y el Mundial de fútbol del próximo año, bajo el lema «Más pan, menos circo». La protesta comenzó a gestarse cerca de las diez y media de la mañana en medio de un clima pacífico. Hasta el mediodía, los manifestantes se posicionaron a dos kilómetros del estadio Castelão para realizar cánticos en contra de la presidenta Dilma Rousseff y del Mundial de fútbol.

Los manifestantes cerraron varias vías de acceso al estadio, y obligaron incluso a los vehículos oficiales de la FIFA a buscar rutas alternativas para llegar al estadio Castelão, protegido por la policía local y por efectivos de la Fuerza Nacional de Seguridad enviados a la capital del estado de Ceará. Según informó Batista, la protesta era pacífica hasta que un grupo de «infiltrados» logró derribar las rejas que separaban a los participantes del acto de la avenida que conduce al estadio.

A partir de ahí, el grupo se refugió en un área de construcción y pasó a lanzar piedras contra la policía, que reaccionó lanzando bombas de gas lacrimógeno y gas pimienta y disparando balas de goma, que causaron heridas a manifestantes. Varios agentes también resultaron heridos por piedras, y al menos un automóvil de la guardia civil fue incendiado por los participantes del acto. Muchos hinchas brasileños y mexicanos que buscaban llegar al estadio para el partido se vieron atrapados en el enfrentamiento, y algunos de ellos desistieron de ver el encuentro, según informaron medios de la prensa local.

Las fuerzas de seguridad también embistieron contra representantes de la prensa que intentaban cubrir la protesta, y al menos dos fotógrafos -un alemán y un francés- denunciaron que policías llegaron a amenazar a sus colegas con pistolas y fusiles para que abandonaran el lugar. La violenta manifestación en Fortaleza se encuadra en el marco de una ola de protestas que estalló en varias partes de Brasil poco antes del inicio de la Copa Confederaciones.

El estallido llevó hasta ahora a las calles a cientos de miles de personas con las más diversas demandas, pero que coinciden en criticar los gastos públicos con la preparación del Mundial del 2014 en un país que enfrenta graves baches en los sistemas de salud, educación y transporte público.

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Una batalla campal sacude Fortaleza antes del Brasil-México