Las acusaciones de espionaje contra Londres tensan la cumbre del G8

Turquía llama a consultas al embajador y Rusia cree que abre más la brecha con Occidente


Londres / E. La Voz

Justo unas horas antes de que comenzase en Irlanda del Norte la cumbre del G8, el Gobierno británico estaba en el centro del huracán de un nuevo escándalo de espionaje que ha tensado la reunión y desencadenado una crisis diplomática internacional.

El diario The Guardian publicó que la agencia gubernamental de inteligencia británica, el GCHQ, pinchó los teléfonos y accedió a los correos de los participantes de dos cumbres del G20 celebradas en Londres en el 2009, con el objetivo de conocer con antelación las diferentes posiciones de sus miembros, entre otros aliados como Sudáfrica o Turquía.

La fuente de la filtración es de nuevo Edward Snowden, el extécnico subcontratado por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) que hace apenas una semana desveló dos programas de espionaje a nivel mundial por parte de la Administración Obama. Según los documentos proporcionados por Snowden, el GCHQ habría pinchado los teléfonos y tenido acceso a los correos de los países del G20, entre ellos el del ministro turco de Finanzas, Mehmet Simsek. Los documentos apuntan a que también tenía conocimiento de que la NSA intentaba interceptar las llamadas vía satélite del entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev.

Ankara ha llamado a consultas al embajador británico en Turquía, después de calificar el incidente de escandaloso. Para Rusia la revelación abre más la brecha con Occidente y podría reventar las negociaciones del G8. También Sudáfrica expresó su enfado por el «abuso de la privacidad».

El GCHQ utilizó un programa especial para acceder a los correos de aquellos conectados en cibercafés que había recomendado y sus agentes rompieron los mecanismos de seguridad de los teléfonos Blackberry para pinchar conversaciones. Contaba para ello con un equipo de al menos 45 analistas desmenuzando la información en tiempo real, dice el diario, que asegura además que el Gobierno liderado por Gordon Brown estaba al tanto de las operaciones.

El Ejecutivo de David Cameron no se ha pronunciado sobre las nuevas revelaciones de Snowden, aunque el daño es evidente, ya que la onda expansiva del escándalo se ha visto multiplicada por haberse publicado justo antes de la cumbre del G8.

La verdad no se puede frenar

Desde su refugio en Hong Kong, Snowden declaró a The Guardian que «la verdad esta saliendo y no se puede frenar». También dijo que es un «honor» ser llamado traidor por el exvicepresidente Dick Cheney. Un portavoz del Gobierno chino rechazó las insinuaciones de Cheney sobre que el informático trabaja para Pekín, después de que el diario oficial chino, Global Times, afirmara que conceder la extradición de Snowden sería traicionar la confianza que ha depositado en el sistema democrático de Hong Kong. El posicionamiento público más directo del país sobre el caso.

Alemania no ahorró críticas al programa secreto de espionaje de EE.UU., un día antes de la visita de Barack Obama. «No podemos aceptarlo. No somos objeto de la arbitrariedad de los servicios secretos», declaró el delegado de Derechos Humanos del Gobierno alemán, Markus Löning, al Frankfurter Rundschau. Apple, siguiendo el ejemplo de Facebook y Microsoft, reveló que entre diciembre del 2012 y mayo del 2013 recibió entre 4.000 y 5.000 solicitudes de datos, que afectó a entre 9.000 y 10.000 usuarios.

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