La defensa alega que Berlusconi ayudó a Ruby por «humanidad»

El abogado del ex primer ministro italiano pide su absolución ante la inminente sentencia del escándalo, prevista para el día 24


Colpisa

El juicio a Silvio Berlusconi por prostitución de menores y abuso de poder en el 'caso Ruby' ha quedado visto para sentencia, tras la arenga de la defensa que pidió su absolución, y el fallo llegará en la próxima vista, el 24 de junio. El magnate se enfrenta a seis años de cárcel e inhabilitación de cargos públicos por sus fiestas del 'bunga bunga' en 2010, cuando era primer ministro, frecuentadas por la marroquí Karima el-Mahroug, Ruby, con 17 años.

Los fiscales sostienen que la joven se prostituyó con Berlusconi, que además habría cometido concusión, abuso de poder, al llamar a una comisaría de Milán en mayo de 2010 para que fuera puesta en libertad tras ser arrestada por robo. Pero el habílisimo abogado de Berlusconi, Nicolò Ghedini, argumentó ayer durante siete horas que las juergas eróticas «son fantasías», que no hay pruebas de que su cliente se acostara con 'Ruby', tampoco del pago de sumas millonarias, y que la llamada fue una simple «petición de información» que no alteró el protocolo. «Ni pidió acelerar los trámites ni infringir la ley», afirmó. La joya de ayer fue esta: «No siempre las acciones de oficiales públicos son delitos contra la administración, pueden también ser acciones humanas». Es decir, fue por «humanidad».

Como es sabido, Berlusconi mantiene que creía que la joven era sobrina del entonces presidente egipcio Hosni Mubarak, una trola que ella había contado, y actuó «en funciones» de primer ministro para evitar un lío diplomático. No 'en calidad' de primer ministro, clave del asunto, para presionar a los funcionarios. Ghedini además esgrimió ayer casos similares del fiscal de menores de turno esa noche y apuntó que solía dejar en libertad a los detenidos sin enviarlos a centros de acogida, la directriz que en este caso se habría violado.

Equiparado al rey Luis XVI

Ghedini calificó al tribunal de estar «prevenido» contra el imputado y en sintonía con la fiscal, Ilda Boccassini, enemiga histórica de Berlusconi, mientras él ha sentido «que fastidiaba». Hasta se comparó con el abogado del rey francés Luis XVI, que habló ante el tribunal revolucionario antes de que le guillotinaran. La parte más eficaz de su argumentación es una bomba oculta en el proceso: una polémica reforma legal de última hora del anterior Gobierno de Mario Monti modificó el delito de concusión, el principal contra Berlusconi, de forma que ahora puede quedarse en nada. Y son cinco de los seis años de la petición fiscal. Tras el cambio de tipificación ya no se castiga al inductor al delito de corrupción, sino al funcionario que se deja corromper. El Supremo aún debe aclarar las muchas dudas que han surgido.

Sobre las fiestas, Ghedini señaló que solo una de las seis testigos de la acusación estuvo en alguna con Ruby. Contrapuso las 25 chicas que él llevó a testificar y afirman que eran cenas muy normales. Sus testigos suben a 50 con camareros, empleados e invitados. En contra de la fiscal, que invalida sus declaraciones por estar ligados a Berlusconi por amistad, empleo o cobrar de él, Ghedini alegó que «ser amigo no quiere decir que eres un testigo falso».

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