Cameron cede ante los euroescépticos

La batalla interna de los 'tories' lleva al primer ministro británico a presentar el borrador del proyecto de ley para el referéndum sobre la Unión Europea


Colpisa

La oficina del primer ministro británico, David Cameron, ha publicado el borrador de un proyecto de ley para celebrar un referéndum sobre la Unión Europea. Si se aprobase, la consulta tendría lugar antes del final de 2017 y la pregunta en la papeleta sería: «¿Cree que Reino Unido debe permanecer como miembro de la UE?»

La publicación del proyecto de ley no es compartida por los liberal-demócratas que forman la coalición de Gobierno con los conservadores. Es una iniciativa de Cameron para apaciguar a su grupo parlamentario, en el que hay 67 diputados que apoyan una enmienda que se votará hoy, en la que se lamenta que el programa lesgislativo del Ejecutivo para este ejercicio no incluya la ley del prometido referéndum. La moción ha sido también firmada por seis unionistas de Irlanda del Norte y por cinco laboristas. La Cámara de los Comunes no aprobará la enmienda y los ministros conservadores se abstendrán. Pero Cameron logra con la publicación del borrador que los miembros de su partido que hoy protestarán tengan una pequeña victoria y alguna esperanza adicional.

Pasado mañana, se debatirá en el Parlamento la lista de leyes propuestas por miembros indivuales de la Cámara. El Gobierno no propondrá que se incluya el proyecto de referéndum sobre la Unión Europea, lo hará un diputado. Y, si se incluye entre las leyes que se debatirán en este curso, los jefes parlamentarios de los partidos tendrán que decidir qué tiempo dan para su debate. Existe una remota posibilidad de que miembros de otros partidos se unan a los rebeldes conservadores y logren juntos la tramitación de la ley. Pero la publicación permite a los más euroescépticos decir a sus electores que solo obtendrán el plebiscito si votan conservador en las elecciones de 2015, porque la dirección laborista y la liberal-demócrata no apoyaron el proyecto de ley, si llega a votarse en las Cámaras.

«Se necesita un psiquiatra»

La batalla interna en el Partido Conservador, entre un sector, el de Cameron, que quiere reformar la Unión Europea pero permanecer en ella, y el que quiere marcharse de la unión, continuará hasta que no se agote la tramitación del proyecto de ley. El primer ministro tendrá que tomar decisiones para a favorecer o entorpecer su tramitación antes de 2015 mientras mantiene la coalición.

«Para entender lo que está ocurriendo ahora entre los conservadores no se necesita un comentarista como yo sino un psiquiatra», dijo ayer Matthew Parris, ex diputado 'tory' y ahora comentarista político en The Times. Otros analistas en la prensa británica creen que la tensión actual recuerda a la que se vivió durante el mandato de John Major y que el Partido Conservador se ha convertido en ingobernable en torno a la cuestión europea.

El origen inmediato de esta disputa es el rencor que generó Cameron tras las elecciones de 2010 al sellar un acuerdo con los liberal-demócratas para formar una coalición, cuando un numeroso sector del partido creyó que era posible gobernar en minoría y con un programa que representase los ideales conservadores, incluyendo en ellos los de la facción más euroescéptica.

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