El partido del presidente Zardari sufre un duro revés y podría quedar relegado a tercera fuerza en el Parlamento
13 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El ex primer ministro pakistaní Nawaz Sharif se disponía ayer a formar un Gobierno de coalición tras la victoria de su partido en las elecciones del sábado, marcadas por una fuerte participación y atentados.
El regreso al poder de este ex primer ministro de 63 años depuesto por el golpe de Estado de Pervez Musharraf en 1999 debe aún ser confirmado por la comisión electoral, pero los resultados parciales daban por hecha su victoria, y la de su partido, la Liga Musulmana (PML-N, centroderecha).
Su principal adversario, el Movimiento para la Justicia (PTI) de la exestrella del críquet Imran Khan, que se ganó el respaldo de muchos jóvenes y la clase media tras prometer acabar con la corrupción, admitió su derrota.
El Partido del Pueblo Pakistaní (PPP), del presidente Asif Alí Zardari, que encabezó la coalición en el poder desde hace cinco años, sufrió un duro revés, salvo en su bastión de Sinud.
Los comicios eran considerados históricos ya que permitirán a un Gobierno civil pasar el testigo a otro después de haber completado un mandato de cinco años, una novedad en este país creado en 1947 y con una historia marcada por los golpes de Estado. La participación en las elecciones fue «cercana al 60 %», anunció la comisión electoral. Es la más alta desde 1977.
Más de 86 millones de personas estaban habilitadas para votar y designar a 342 diputados y a representantes en cuatro asambleas provinciales.
Según proyecciones, la Liga Musulmana (PML-N) obtuvo una amplia ventaja sobre el PTI y el PPP de la familia Bhutto. Tras escrutarse más de la mitad de los votos, PML-N obtendría más de 115 escaños sobre 272. Unos 30 irían a PTI y otros tantos al PPP. La PML-N no alcanzaría por tanto la mayoría absoluta y deberá entrar en negociaciones con los otros partidos para formar una coalición.
«Invito a todos los partidos a sentarse conmigo alrededor de una mesa para resolver los problemas del país», declaró Sharif. Su llegada por tercera vez al puesto de primer ministro constituirá un récord en Pakistán, después de haber ocupado el cargo entre 1990 y 1993, hasta que cayó por corrupción, y entre 1997 y 1999, cuando fue derrocado por el golpe de Estado.
Más de 130 personas murieron durante la campaña electoral, considerada la más mortífera del país.
Sharif e Imran Khan apoyaron la idea de dialogar con los talibanes para intentar poner fin a la violencia y criticaron los disparos de drones estadounidenses contra los islamistas. Pero ninguno precisó cómo harían para lograr la paz sin molestar a Washington, primer socio del país. El presidente afgano, Hamid Karzai, llamó ayer al próximo Gobierno de Pakistán a ayudarle a negociar con los talibanes el fin de la rebelión que asola a su país.