Beatriz se despide del reinado en Holanda

Una cena da paso hoy a su abdicación tras 33 años en el trono de Holanda en lo que supone el primer relevo monárquico del siglo XXI en Europa


Redacción / La Voz

La reina Beatriz de Holanda dijo adiós ayer a 33 años de reinado para convertirse hoy en princesa y dar paso a su hijo Guillermo-Alejandro y a la esposa de este, Máxima Zorreguieta, a ocupar el trono y con ello la jefatura del Estado. Hoy su primogénito será el centro de atención del mundo, pero ayer lo fue ella. Alrededor de treinta príncipes y princesas de las casas reinantes del mundo, además de otras autoridades, asistieron a la cena de gala de despedida que les brindó en el renovado palacio Rijksmuseum de Ámsterdam, en una sala presidida por el imponente lienzo «La ronda de noche».

La famosa obra maestra de Rembrandt ha inspirado numerosas pinturas. También en la abdicación de la reina Beatriz, algunos pretendieron ver el comienzo de una corriente que contagiase a otros monarcas en edad de jubilarse y con herederos en la de ser coronados.

Sin ir más lejos, el primer ministro belga, Elio Di Rupo, tuvo que contestar ayer en el Parlamento preguntas acerca de las especulaciones sobre el futuro jefe de Estado del país, pues el rey Alberto II cumple este año 79 primaveras. «No quiero decepcionarles, pero el Gobierno no está elaborando escenarios en el sótano de uno u otro café a la luz de una vela, como en la Edad Media», señaló Di Rupo. Así que el príncipe Felipe y la princesa Matilde tendrán que esperar, como su tocayo español y la princesa Letizia.

La reina Beatriz confesó ayer que la elección de su esposo, el alemán Claus von Amsberg, fue su «mejor decisión». Él fue rechazado inicialmente por los holandeses porque militó en las Juventudes Hitlerianas.

Horas antes de la cena de gala, los príncipes Guillermo-Alejandro y Máxima ensayaron con sus tres hijas el desarrollo de la ceremonia de coronación de hoy para que no surjan imprevistos. Por la noche, se vistieron de gala. Ella, con un atrevido vestido palabra de honor con volantes plisados, que adornó con un chal del mismo tono y el diamante Stuart, que perteneció a María Estuardo. Es el mismo vestido de Valentino que utilizó para el 60 cumpleaños del príncipe Carlos en el 2008.

La princesa de Asturias fue fiel a Felipe Varela. Vestido negro entallado, cuerpo de encaje chantilly y manga larga, bordado con flores azabache en la cintura. Moño bajo y la tiara Floral, un regalo de Franco a la reina Sofía, y que ya llevó en la boda de Victoria de Suecia en el 2010.

Matilde de Bélgica, con un vestido en seda natural, y Mary de Dinamarca, con la parte de la falda de satén y el cuerpo empedrado, ambas en tonos pastel, destacaron por su elegancia y sencillez, mientras la noruega Mette-Marit no acertó con su modelo: vestido rosapalo estampado con flores verdes.

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