Maduro presiona para destituir a Capriles como gobernador

Pedro García Otero CARACAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

España reconoce al líder chavista, pero el Príncipe no irá a la investidura

18 abr 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

El opositor venezolano Henrique Capriles puede perder su cargo como gobernador del estado Miranda si hoy su parlamento aprueba un polémico decreto de abandono del cargo, arguyendo que desde el lunes, tras las elecciones presidenciales del domingo, no ha retomado el poder en el estado.

La medida se adopta después de que Nicolás Maduro asegurase que no lo reconoce ya como gobernador.

A través de su vicegobernadora, Capriles ha señalado que desde el lunes ha firmado varios decretos, y que permanece en la residencia oficial en Los Teques, capital del estado, que el martes fue objeto de severos disturbios realizados por manifestantes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, que también asediaron dos diarios locales con armas de fuego y cerraron vías.

Capriles mantiene que recurrirá a las vías jurisdiccionales para solicitar el recuento de votos. Y explica que tiene pruebas de que por lo menos un millón de sufragios están comprometidos por irregularidades. El Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro ganador con una ventaja de 265.000 papeletas.

El líder opositor insistió en que no apoya ninguna acción violenta de sus partidarios, pese a lo cual, el Gobierno lo sigue acusando de promover disturbios en los que hubo muertos.

En la sesión del martes, el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, amenazó con un antejuicio de mérito contra Capriles, como gobernador; y ayer, la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Morales, afirmó que «protestar pacíficamente es un derecho, pero no incitar a salir a la calle violentamente», sin referirse directamente a él, citándolo, sin embargo, para señalar que «en Venezuela no existe conteo manual de votos», obviando el hecho de que en la auditoría del 54 % de los votos sí se realiza un conteo ciudadano.

Cabello también destituyó a los presidentes de cuatro de las 17 comisiones del Parlamento que pertenecen a la oposición, y les negó la palabra en la sesión del Congreso, ya que «si ustedes no reconocen a Nicolás Maduro, nosotros tampoco los reconoceremos».

Quien sí lo ha reconocido como presidente ha sido el Gobierno español y la crisis diplomática está superada. «Excelente, muy bien Gobierno de España. Cuenten con nuestra amistad, con nuestro respeto», respondió Maduro. EE.UU. insiste en que debe haber un recuento y de momento no lo reconoce. A la toma de posesión de mañana no asistirá el príncipe Felipe, pese a ser lo habitual en las investiduras de jefes de Estado iberoamericanos. Lo hará en su lugar el presidente del Congreso, Jesús Posada.