Sarkozy amenazó al juez cuando este le comunicó la imputación

Se está cometiendo una injusticia y esto no quedará aquí, dijo el expresidente


redacción / la voz

«Esto no quedará aquí». Es lo que, con las mandíbulas apretadas, espetó Nicolas Sarkozy el pasado jueves al juez de Burdeos, Jean-Michel Gentil, cuando este le comunicó su imputación en el caso Bettencourt por «abuso de debilidad» contra la heredera de L´Oreal, para sacarle dinero para financiar su campaña electoral en el 2007.

Momentos antes, Sarkozy, según varios medios franceses, había afirmado ante Gentil y sus colegas Cécile Ramonatxo y Valérie Noël que estaban cometiendo una «injusticia» con él tras nueve horas de «comparecencia humillante».

El juez habría pedido entonces que constase en acta las frases amenazantes, a lo que se opuso ferozmente Thierry Herzog, el abogado de Sarkozy. Gentil claudicó, quizás porque a otros dos jueces y a un fiscal del Supremo que llevaban asuntos que «tocaban» al líder conservador les infligieron persecuciones disciplinarias. Herzog pide ahora la publicación de los careos del expresidente con cuatro exempleados de Bettencourt para mostrar la animadversión del juez con su defendido.

Según distintas fuentes, el encuentro fue de lo más virulento, porque ser imputado implica que existe contra él «indicios graves y concordantes» de haber delinquido.

Desde la UMP, el partido de Sarkozy, atacaron al magistrado. El antiguo asesor de Sarkozy y diputado Henri Guaino lo acusó de «atentar contra la República, de ser el deshonor de la justicia y de las instituciones».

La severidad de las críticas llevaron al magistrado, a través de su abogado, Rémi Barousse, a defenderse. «Son aquellos quienes mencionan estas intenciones exageradas los que atentan contra la independencia de la justicia y nuestras instituciones», dijo Barousse. El letrado aseguró que estudian presentar una denuncia por «ultraje» al magistrado, «Guaino será citado ante el tribunal para responder», dijo, porque el juez, como todo ciudadano, tiene derecho a no ser injuriado. Por su parte. Sarkozy estudia recusar a Gentil por considerarlo enemigo.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, juzgó que esos ataques «no son dignos de políticos republicanos». La ministra de Justicia, Christine Taubira, tildó de intolerables las críticas y pidió «respeto» para los tres jueces, y no uno, que imputaron a Sarkozy. Los ataques de la UMP también suscitaron la indignación de los sindicatos de magistrados. La USM (mayoritaria) pide al Gobierno acciones contra el exasesor de Sarkozy porque «es él quien deshonra la República y su puesto de diputado». El SM (izquierda) recordó que un fiscal próximo a Sarkozy bloqueó este caso meses.

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