La sharia no será la única fuente de legislación en Egipto

El borrador constitucional incluye matices para contentar a los salafistas


El Cairo / AFP

La Asamblea Constituyente egipcia, dominada por los islamistas, comenzó a votar ayer uno por uno los 234 artículos del proyecto de nueva Constitución, que mantiene la referencia a los «principios» de la sharia o ley islámica, que ya figuraba en la Carta Magna bajo la presidencia de Hosni Mubarak.

La votación del proyecto, que estaba bloqueado desde hacía varias semanas tras la retirada de los miembros no islamistas, fue anunciada por sorpresa el miércoles, en medio de una grave crisis política por las últimas decisiones del presidente Mohamed Mursi,.

Los primeros 50 artículos del texto, de un total de 234, ya fueron aclamados por unanimidad o con gran mayoría con un cuórum de 85 miembros de los cien que componen la Asamblea.

El artículo 2 proclama que los «principios de la sharia» constituyen la «principal fuente de la legislación». Se trata de una formulación bastante consensuada en Egipto, que significa que la ley islámica no es la única fuente de la legislación. Los fundamentalistas salafistas deseaban que la referencia a la sharia fuera más exigente.

En cambio, numerosos liberales al igual que la Iglesia copta ortodoxa, que representa entre el 6 % y el 10 % de la población, insistían en que no había que ir más allá de la formulación de la Constitución anterior de 1971.

Matices

Sin embargo, los matices incluidos en otros artículos que deben ser sometidas a votación, en concreto el 219, son muy criticados por liberales, laicos y cristianos, porque permitirían ampliar los sectores de aplicación de la sharia, tratando así de compensar a los salafistas.

Esas disposiciones fueron introducidas durante los trabajos preparatorios por los Hermanos Musulmanes, lo que llevó a que muchos liberales, izquierdistas y cristianos abandonaran la comisión constituyente integrada por cien miembros.

Una vez que sea aprobado, el texto constitucional debe ser enviado a Mursi para que organice un referendo de ratificación en un plazo de dos semanas.

La nueva Constitución debe reemplazar a la que estuvo vigente hasta la caída de Hosni Mubarak, derrocado en el 2011 por una revuelta popular.

La votación se produce en momentos en que Egipto atraviesa su peor crisis política desde la llegada de Mursi en junio al poder. Un decreto presidencial publicado la pasada semana por el cual Mursi ampliaba sus poderes desencadenó la crisis.

La adopción expeditiva de la Constitución permitiría a Mursi terminar con ese expediente pero también podría provocar una rebelión de sus opositores.

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